Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo sexagésimo quinto

blanca lunaEl ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo sexagésimo quinto

Donde se da noticia de quién es el Caballero de La Blanca Luna, con la libertad de don Gregorio, y de otros sucesos

 Don Quijote ha sido vencido. El de La Blanca Luna se retira a un hospedaje en Barcelona y se quita la armadura con ayuda de un criado, y don Antonio Moreno, promotor de las burlas a don Quijote, lo sigue para saber quién se esconde tras el disfraz del caballero que derrotó a don Quijote en las playas de Barcelona y le impuso el castigo de retirarse a su casa por espacio de un año.

El bachiller Sansón Carrasco se da a conocer a don Antonio y le informa de la intención final de aquel desafío, hacer volver a don Quijote a su casa y darle la oportunidad de recuperar su sano juicio; le contará cómo lo había intentado en una ocasión anterior con el nombre del Caballero de Los Espejos, y cómo había sido fracasado en su intento al sucumbir ante el ataque de don Quijote.

Se lamenta don Antonio de la decisión de apartar a don Quijote de sus aventuras y de su locura, estimando el beneficio de sus gracias y las de Sancho Panza asegurando que “cualquiera dellas puede volver a alegrar a la misma melancolía”. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo sexagésimo cuarto

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo sexagésimo cuarto

Que trata de la aventura que más pesadumbre dio a don Quijote de cuantas hasta entonces le habían sucedido

 Este capítulo 64 de la II Parte del Quijote puede juzgarse como uno de los más tristes de los tristes episodios narrados en la novela; en él no quiso Cervantes mostrarnos otros acontecimientos que estorbaran el protagonismo capital de la derrota de don Quijote a manos de El Caballero de la Blanca Luna en las playas de Barcelona. Y lo hará de manera breve y concisa.

Siendo éste el capítulo que marca el punto de inflexión de la trama anunciando el final irremediable de las aventuras y desventuras del Caballero de la Triste Figura, bien merece que nos explayemos en él con un poco más de atención.

Aunque Cervantes trata el hecho sin grandes aspavientos, incluso con una contención no sé si calculada, impuesta por el peso de la trascendencia de lo narrado para la continuación de la novela, o por cansancio, considero de interés juzgar –a la luz del atrevimiento y la osadía de la especulación- cuanto se dice que ocurrió a la orilla del mar Mediterráneo en la ciudad condal. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo sexagésimo tercero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo sexagésimo tercero

De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca

Nos sorprende Cervantes. Este capítulo parece más un desahogo natural que la voluntad de darle continuación a la novela, pues en este paréntesis los protagonistas, tras el recibimiento en su visita a las galeras y las bromas gastadas a Sancho Panza cuando los remeros fueron volteándolo de brazo en brazo y de proa a popa, desaparecerán, amo y escudero, confundidos con la chusma y los avatares del apresamiento de un bergantín moro por parte de las galeras cristianas.

Reaparece de manera inopinada Ricote, el morisco natural del pueblo o lugar de Sancho y don Quijote, con el que se había cruzado en tierras aragonesas de Zaragoza al abandonar precipitadamente el gobierno de Barataria, y lo hace de manera poco creíble; igual que resulta también forzada y poco verosímil  la historia morisca de la hija del propio Ricote, disfrazada de hombre, llegada al mando del bergantín apresado por las galeras tras haber dado muerte a dos soldados cristianos por los disparos de otros dos soldados turcos. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo quincuagésimo quinto

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo quincuagésimo quinto

De las cosas sucedidas a Sancho en el camino, y otras que no hay más que leer

Se le hizo tarde a Sancho Panza después de su encuentro con el morisco Ricote, vecino de su lugar, y la noche lo alcanzó en el camino de vuelta al castillo de los duques donde esperaba reunirse con don Quijote. La mala fortuna, que todo lo enreda, quiso que, avanzando a oscuras, cayera con su burro en una profunda sima y quedara allí, malparado, asustado, lamentando su suerte, pidiendo auxilio y temiendo por su vida y la de su burro, pues se veía más muerto que vivo.

Al despuntar el día pudo ayudar a su asno a darse la vuelta y ponerse en pie, y en un extremo de la fosa encontró un agujero por el que malamente cabía. Pudo pasar al otro lado y descubrió que la gruta se continuaba con trechos que se iluminaban con la luz que pasaba por las grietas que llegaban hasta la superficie. Con una piedra y mucho esfuerzo consiguió ir excavando el hueco y hacer pasar por él al burro. Avanzando por el pasadizo entre lamentos y reflexiones sobre su vida y el gobierno de la ínsula, muchas veces totalmente a oscuras y con el temor de caer en otra sima aún más profunda, llegó a un espacio donde se veía la luz que llegaba a través de la boca de la sima y que ya no tenía más recorrido. Desesperado ante la idea de terminar allí su vida junto a su rucio, se puso a dar grandes voces, lamentándose de su suerte y pidiendo ayuda. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo quincuagésimo cuarto

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo quincuagésimo cuarto

Que trata de cosas tocantes a esta historia, y no a otra alguna

Suena la entradilla de este capítulo a advertencia. No leas más allá de lo que se escribe para contar la historia. Y la advertencia despierta la suspicacia. Porque lo que se cuenta es el encuentro de Sancho Panza con su vecino Ricote cuando volvía sobre su rucio a reunirse con su señor don Quijote después del final del gobierno de la ínsula Barataria.

Aparentemente, nada extraño si no fuera que Ricote se nos dice que era morisco. Que los moriscos habían sido expulsados por Felipe III en 1609 y que se seguirían las salidas de 1613 desde tierras levantinas y las del decreto de 1614. Pero tampoco nada más si no se adivinara tras la historia de Ricote, la de los judíos sefardíes

Sobre esta cuestión, en la que narrando una expulsión se refiere a dos distintas, de moriscos y judíos, pueden tenerse algunos aspectos como:

1.- Pone Cervantes en boca de un morisco la expresión “los de mi nación” (mi raza o pueblo) que era la usada por los judíos sefardíes, sobre todo del noroeste español.

2.- La discrepancia de fechas. Ricote se lamenta en nombre de los suyos de la añoranza que sufren y su deseo de volver a España, que consideran su patria natural, así como de la mala acogida que tuvieron en lugares de Berbería y África, donde esperaban ser bien recibidos. Pero es que los moriscos no habían tenido tiempo para sentir dicha añoranza, ni nunca mostraron una voluntad clara de volver, lo que si les ocurrió e hicieron los judíos que llevaban muchos años fuera y que, además, conservaron la lengua, el sefardí o lengua de Sefarad, España.

3.- En la narración se hace alusión a la “libertad de conciencia” que Ricote encontró en Alemania. Pero la libertad de conciencia no era algo propio de la filosofía musulmana y sí lo era, sin embargo, de los judíos.

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Los rastros judíos en el Quijote

CONFERENCIA:

MIGUEL DE CERVANTES: RASTROS JUDÍOS EN EL QUIJOTE
Julio González Alonso

UNIVERSIDAD DE DEUSTO.- SALA GÁRATE, 28 de febrero de 2020

GUIÓN.-
1.- Acerca del tema y su interés
2.- De la intencionalidad de la obra
3.- Las diferentes lecturas del Quijote
4.- Mis lecturas y pequeños descubrimientos
5.- Precedentes literarios e influencias en el Quijote
6.- Retomando los rastros judíos
7.- El caso particular de la aventura de los molinos de viento
8.- Lo que podemos o queremos ver en la aventura del vizcaíno
9.- Lo visto –grosso modo- en otras circunstancias del Quijote
10.- Para concluir

1.- DEL TEMA

Para que una obra suscite interés es necesario que concurran en ella suficientes elementos, internos y externos, que la conviertan en materia de conversación, discusión, acuerdos y desacuerdos; seguramente su contenido apuntará a alguna cuestión vital de la sociedad o del ser humano y sus contradicciones, o abra un interrogante que todos queremos o creemos saber responder, aunque sea a medias. Otro asunto será el de su futuro o posteridad, si es que la obra lo consigue.

El Quijote, de entrada, se nos presenta como un libro de libros; es decir, un gran libro que incluye otros en forma de novelas, cuentos y poemas sin que se pierda o abandone la historia principal. Esta historia principal, la de un hidalgo metido a caballero andante acompañado de un labrador metido a escudero y a lomos de su rucio, se desarrollará en medio de otras historias de estilos tan diferentes como las novelas pastoriles o de cautivos, sin perder el hilo del argumento y montando una trama compleja que creará la tensión narrativa.

La articulación de los capítulos se presenta de forma encadenada. El final de cada capítulo o la mayoría de ellos concluye en el comienzo del siguiente. Este modo de narrar lo encontramos en obras como el Decamerón de Boccaccio (s. XIV) en el Renacimiento, o en “Las mil y una noches” (s. IX), recopilación medieval de historias orientales en lengua persa o farsí. La función de este recurso es ayudar a mantener la tensión y facilitar al lector el seguimiento del argumento. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo cuadragésimo octavo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo cuadragésimo octavo

De lo que le sucedió a don Quijote con doña Rodríguez, la dueña de la duquesa, con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna

Tenemos a don Quijote en cama recuperándose  de las heridas que le hizo el gato en el rostro, cuando se oyen ruidos en la puerta y siente que ésta se abre. Temiendo don Quijote que se tratara de la tenaz Altisidora que lo perseguía con la intención de quebrantar su fidelidad y amor por Dulcinea, comienza a declarar en voz alta su inquebrantable fe en la dama de sus sueños.

Se abre la puerta del aposento y don Quijote, prevenido, se arropa con la colcha poniéndose en pie sobre la cama. La apariencia del hidalgo manchego resulta grotesca y hasta espantable, pero no lo era menos la llamativa y sorprendente figura que ante sus ojos hace aparición con una vela en la mano como si fuera la encarnación de un fantasma.

La presencia que causaba espanto a don Quijote no era otra que la de la dueña de la duquesa. Asombrados, dueña y caballero, no salían de su sorpresa y temor, tanto, que a la dueña se le cayó la vela de las manos e intentando salir deprisa de la alcoba se enredó con las faldas y cayó al suelo mientras que don Quijote ahuyentaba su miedo haciendo conjuros contra el fantasma que creía haber visto. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo cuadragésimo séptimo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo cuadragésimo séptimo

Donde se prosigue cómo se portaba Sancho Panza en su gobierno

Y llega Sancho a lo que más feliz podría tener el gobierno de su ínsula, que no sería otra cosa que la de dar entrada al suntuoso comedor del castillo con la promesa de su mesa desbordante de ricos y variados manjares. A la vez que sientan a Sancho a la cabecera de la mesa y le colocan un ostentoso babero, uno que parecía estudiante echará las bendiciones y otro que parecía ser médico se coloca a su lado con una vara en la mano. Y entra el maestresala con un soberbio plato que, apenas toca los manteles, recibe un toque de vara del médico y le es retirado sin llegar a probarlo. Lo mismo ocurre con el segundo, con el tercero y todos los platos que le siguen.

Sancho Panza, sorprendido de ver desfilar aquellos suculentos manjares por delante de sus barbas sin poder catar ninguno, pregunta si es que aquella manera de comer era como un juego de prestidigitación. El médico le responde e informa que su función es la de velar por la salud del gobernador y retirarle cualquier plato que por sus componentes, salsas u otras circunstancias  pudieran tener algún riesgo para la vida del gobernador. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo cuadragésimo quinto

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo cuadragésimo quinto

De cómo el gran Sancho Panza tomó posesión de su ínsula y del modo que comenzó a gobernar

 Sancho Panza hace su entrada en la ínsula Barataria con toda pompa, acompañamiento y toque de campanas. Miguel de Cervantes, como es habitual en él, juega con los posibles significados del lugar aragonés convertido en isla, al que llama Baratario, pudiendo aludir el nombre de la ínsula a lo barato o gratuito de alcanzar el gobierno. Sea como sea, Sancho entrará en la villa y la gente que lo recibe –la que estaba al cabo de la broma como la que no- se admira de su figura, traje, barbas, gordura y  pequeñez.

Cuando Sancho pregunta por lo que dice un cartel escrito con grandes letras en la pared de enfrente, le dicen que está escrita la fecha en la que toma posesión del gobierno de la ínsula Barataria el “señor don Sancho Panza”. Sancho dice no reconocerse en ese “don” que no han tenido nunca ni él ni sus antepasados y se muestra dispuesto a terminar con tantos “dones y donas” que con tanta facilidad se usan en su ínsula. Se trata, naturalmente, de un juego de palabras utilizando las diferentes acepciones del vocablo “don” que encierra una crítica social. Sigue leyendo

Don Quijote, profeta y cabalista.- Dominique Aubier

Don Quijote, profeta y cabalista
Dominique Aubier

Ediciones Obelisco, Barcelona-1981

Que un autor no puede escapar a su tiempo es cosa natural y generalmente admitida sin discusión. Miguel de Cervantes Saavedra, el escritor, no fue excepción. Como poeta, como dramaturgo, como novelista, reflejó el mundo que lo rodeaba y proyectó sus sentimientos, miedos, ideas y pensamientos que interpretaban o trataban de explicar ese mundo de su época desde su personal subjetividad.

El caso, en el caso de Cervantes, es que no estaba del todo clara la ascendencia judía de su familia. No era una cuestión baladí en la época. La limpieza de sangre había que demostrarla y, por supuesto, pagarla con la compra de títulos de nobleza que Cervantes y su familia nunca consiguieron. Fuera judío converso o simplemente judío, también es cierta su formación erasmista. Y todo ello representaba un riesgo serio ante una Inquisición extremadamente atenta.

Pero el escritor, decimos, no escapa en ningún caso a sí mismo y su mundo. Por eso, en la lectura de sus obras, no dejamos de hallar rastros de lo que significó su vida, detalles de las experiencias, creencias y pensamientos. Es lo que Doninique Aubier, en su obra “Don Quijote, profeta y cabalista”, viene a descubrirnos. Y lo hará rastreando la monumental obra cervantina en una dirección determinada, la de los indicios y pruebas de estar ante un libro encriptado, un auténtico tratado de conocimiento esotérico, lleno de simbolismos y claves hebraicas a través de una prosa cercana, asequible, y una historia inverosímil que consigue, como el mismo Cervantes quería, que el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla. Sigue leyendo