Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo decimonoveno

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo decimonoveno

Donde se cuenta la aventura del pastor enamorado, con otros en verdad graciosos sucesos

En el encuentro con los campesinos y estudiantes se anuncian, como cosa extraordinaria y nunca vista, las bodas del rico campesino Camacho con la hermosa y jovencísima Quiteria, que se celebrarían en un gran prado cubierto y con un esplendor incomparable, a decir de todos.

Hablando de los linajes del joven Camacho y el de su prometida Quiteria, Francisco Rico afirma que “no es imposible que aluda a algún antepasado judío converso por parte de Camacho” cuando Cervantes escribe que ya no hace falta pararse en este asunto, ya que “las riquezas son poderosas de soldar muchas quiebras”. Lo que, dicho a la pata la llana, el dinero todo lo arregla y disculpa, incluso el ser judío converso.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo decimotercero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra
Segunda parte.- Capítulo decimotercero

Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pasó entre los dos escuderos

Apartados en el bosque, los caballeros por un lado y los escuderos por otro, todos se lanzan a conversar de sus respectivos temas, caballerescos los unos, escuderiles los otros.

Los escuderiles corren por derroteros de quejas sobre su condición y las aspiraciones que les mueven junto con las promesas de alcanzar un tipo de vida mejor que, para el escudero del Caballero del Bosque, se cifraba en obtener algún cargo eclesiástico y para Sancho Panza en conseguir el gobierno de una ínsula.

El del Bosque conduce su conversación con la intención de convencer a Sancho de que sería mejor abandonar la vida escuderil y volver a su casa. Entre tanto, cada cual habla de su familia y al hacerlo Sancho de su hija Sanchica no ahorra elogios; la ve “grande como una lanza y tan fresca como una mañana de abril”, pero el tono poético del retrato se vuelve más áspero cuando agrega que “tiene más fuerza que un ganapán (mozo de cuerda)”. No duda de las cualidades de la moza de “15 años, dos arriba o abajo” para ser condesa y si fuera el caso “ninfa del verde bosque”.

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Don Quijote de La Mancha.- Segunda parte, capítulo octavo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo octavo

Donde se cuenta lo que sucedió a don Quijote yendo a ver a su señora Dulcinea del Toboso

La tercera salida de don Quijote ocurre al atardecer, lo cual tiene que ver con la expresión repetida hasta por tres veces por Hamete Benengeli (recuérdese, el nombre encriptado de Miguel de Cervantes.-capítulo I,9) , narrador de la historia: “Bendito sea el poderoso Alá”, expresión con la que los moriscos comenzaban sus oraciones a la caída de la tarde y el anochecer.

Otra curiosidad es que esta salida la hace tomando el camino del Toboso, mientras que las dos anteriores se hicieron por los Campos de Montiel y en el momento del amanecer (I, 2 y 7).

Tal vez Cervantes, que ya tenía construida y armada toda la primera parte, afrontara esta segunda con la tercera y última salida de don Quijote desde el convencimiento del final que de forma alegórica podemos leer en la idea del ocaso. De cualquier modo, el juego de nombres y sobre los orígenes continúa en un momento de la historia de una España atribulada por los acontecimientos relacionados con los judíos y los moriscos. Así, podemos ver cómo el nombre del narrador –el propio Miguel de Cervantes-, de origen judío como su propia ascendencia, se enmascara en el morisco de Hamete Benengeli. Miguel proviene del nombre hebreo Mikael (¿Quién como Dios?) y los judíos acostumbraban a tomar apellido del lugar de origen, en este caso Cervantes o “lugar de ciervos”, localidad leonesa en tierras de la provincia de Zamora. También resulta apreciable la mayor precisión en el plano narrativo anticipando la buena acogida por parte de los lectores de las locuras de don Quijote y su escudero.

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Prólogo a la segunda parte del Quijote

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra

II PARTE

Prólogo

Comienza y termina este prólogo de la segunda parte con una alusión al Quijote de Avellaneda, anticipando las supuestas ganas del lector de encontrarse con la verdadera segunda parte del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha una vez sufrida la segunda parte apócrifa para la que no escatima adjetivos y reproches, entre los que se cuenta el que en ella se le tachara a Cervantes de viejo y manco, “como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo, que no pasara por mí, o si mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna, sino en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni espera ver los venideros”, en alusión a la batalla de Lepanto (1571).

Cuando se defiende de las acusaciones de ser envidioso e ignorante, se refiere con total precisión a Lope de Vega, dando los datos de tratarse de un sacerdote y familiar del Santo Oficio. El firmante de la segunda parte apócrifa del Quijote, Alonso Fernández de Avellaneda, insinúa que Cervantes había criticado a Lope de Vega por envidia cuando se burla de la exhibición de una erudición gratuita en su búsqueda de apoyo religioso para textos profanos. En este prólogo, además de darle la vuelta a la crítica de Avellaneda y quien se escondiera tras este nombre cuando afirma que las novelas de Cervantes “son más satíricas que ejemplares, pero que son buenas”, le lanza a Lope de Vega una buena puya declarando que “de tal, adoro el ingenio, admiro las obras y la ocupación continua y virtuosa”, cuando era de dominio público el estilo y clase de vida desordenada de Lope de Vega, aun siendo sacerdote. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Primera parte, capítulo quincuagésimo segundo

 

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra

Primera parte.- Capítulo quincuagésimo segundo

De la pendencia que don Quijote tuvo con el cabrero, con la rara aventura de los disciplinantes, a quien dio felice fin a costa de su sudor

Con este capítulo y aventura se da fin a la segunda salida de don Quijote. Tras la historia del cabrero que todos, incluido don Quijote, celebraron con gusto, se verán envueltos en una cómica pelea a la que se suma como puede Sancho Panza. La causa fue la observación que hizo el cabrero sobre la locura de don Quijote. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Primera parte, capítulo quincuagésimo primero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra

Primera parte.- Capítulo quincuagésimo primero

Que trata de lo que contó el cabrero a todos los que llevaban al valiente don Quijote

Comienza el capítulo con un endecasílabo perfecto: Tres leguas de este valle está una aldea, puesto en boca del cabrero que da comienzo a la historia prometida. La ocasión es aprovechada por Cervantes para intercalar un breve relato pastoril. Así, el cabrero Eugenio cuyo nombre significa “el bien nacido”, es decir, hombre “limpio de sangre”, sin sombra de “mancha” o pasado judío, nos relatará cómo Leandra, enamorada de un apuesto soldado de nombre Vicente de la Roca, hijo de de un pobre labrador del lugar que hacía ostentación de sus vestidos coloridos, aventuras y lugares visitados por todo el orbe, escapará de la casa del padre con éste, entregándole sus joyas y otras riquezas robadas en la casa, con la promesa de viajar a Nápoles. El soldado llevó a la joven a un monte cercano, se llevó las joyas y riquezas y, sin violentarla, la dejó encerrada en una cueva donde fue hallada más tarde. El padre encerró a su hija en un monasterio y los pretendientes enamorados de la moza, el cabrero Eugenio y su competidor Anselmo, tristes y abatidos, decidieron hacerse pastores. El ejemplo fue seguido por otros mozos que también andaban enamorados de la bella Leandra para quejarse de ausencia y de los defectos atribuidos a la joven de antojadiza, deshonesta, ligera y desdeñosa, aunque muchos ni siquiera habían cruzado palabra con ella, y todos, también, recorrían aquellos montes adorándola y sufriendo de amores por su hermosura. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Primera parte, capítulo cuadragésimo octavo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Primera parte.- Capítulo cuadragésimo octavo

Donde prosigue el canónigo la materia de los libros de caballerías, con otras cosas dignas de su ingenio

El canónigo, en un acalorado discurso, expresa su opinión sobre las novelas de caballerías asegurando estar escritas para satisfacer el gusto del vulgo, carente de juicio fundado; y apunta que ahora son las nuevas comedias las que vienen a sustituir a las novelas caballerescas. De las comedias dice que “todas, o las más, son conocidos disparates y cosas que no llevan ni pies ni cabeza”, lo que no resulta ser obstáculo para que la inmensa mayoría de la gente las oigan con gusto, y las tengan y aprueben por buenas, haciendo justicia a la sentencia del Eclesiastés (I,15): “stultorum infinitus est numerus” (El número de los tontos es infinito) que Cervantes recoge, escribiendo: “es más el número de los simples que el de los prudentes”. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Primera parte, capítulo cuadragésimo séptimo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Primera parte.- Capítulo cuadragésimo séptimo

Del estraño modo con que fue encantado don Quijote de la Mancha, con otros famosos sucesos

Don Quijote se extraña de verse llevar encantado de semejante manera, en un carro tirado por bueyes, cuando lo que él tenía entendido y leído es que los carros encantados de las aventuras caballerescas eran ligeros como el aire y volaban raudos por el cielo. Le pregunta a Sancho sobre la cuestión, pero éste dice no saber por no ser leído como lo era don Quijote, aunque  sospechaba que en los encantadores de la carreta había gato encerrado.

Antes de iniciar la partida el carro con don Quijote, se acercarán la ventera y Maritornes envueltas en simulados llantos para despedirse del caballero andante; éste, que no puede sufrir sus lloros, se arrancará con un grandielocuente discurso para consolarlas, asegurando que cuanto le está ocurriendo lo es por ser caballero famoso y temido, lo que tiene que aprender a soportar con paciencia, y que a los caballeros desconocidos nada de esto les ocurre. En medio de las despedidas, el ventero le entregará al cura unos papeles encontrados en una maleta olvidada por sus dueños en la venta y que nadie volvió a reclamar, la misma en la que se encontraba la Novela del Curioso impertinente, que tanto gusto les dio su lectura. El cura, ojeando los legajos, encontró el comienzo de otra que llevaba por título Novela de Rinconete y Cortadillo, y consideró que sería de interés como lo había sido la del Curioso impertinente. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Primera parte, capítulo cuadragésimo sexto

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Primera parte.- Capítulo cuadragésimo sexto

De la notable aventura de los cuadrilleros y la gran ferocidad de nuestro buen caballero don Quijote

Las cosas se apaciguan, los cuadrilleros atienden a las razones del cura y la locura de don Quijote para no insistir en arrestarlo; el barbero cobra sus ocho reales por la bacía convertida en baciyelmo y doña Clara no cabe en sí del contento de saber que su amado don Luís haría el viaje en su compañía, con el consentimiento de su padre y la conformidad de los criados. Zoraida, sin entender del todo cuanto ocurría, también se alegraba viendo contento a su amado capitán Viedma, y el ventero, aprovechando la ocasión y buena disposición del cura, también cobró sus cueros rotos y el vino derramado, a cuyo escote colaboró don Fernando, esposo de Dorotea.

Don Quijote, una vez sosegada la venta, vuelve a su compromiso con la princesa Micomicona, interpretada por Dorotea, pidiéndole continuar el camino para dar fin al descomunal gigante usurpador y restituirle el reino a la ultrajada princesa. Dorotea, en su papel de Micomicona, le responde con el mismo estilo y oratoria, aceptando la propuesta de partir. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Primera parte, capítulo cuadragésimo cuarto

 

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Primera parte.- Capítulo cuadragésimo cuarto

Donde se prosiguen los inauditos sucesos de la venta

Don Quijote gritaba de forma desaforada, colgado como estaba por el brazo, y despertados todos, acude entre otros el ventero para liberar de su suplicio al caballero andante. Una vez recuperado su lanzón y puesto sobre Rocinante, desafía a todo aquél que niegue el injusto encantamiento a que había sido sometido.

Los recién llegados no daban crédito a cuanto veían y oían, pero enseguida el ventero les puso al corriente del humor de don Quijote, así que se volvieron a sus cosas sin hacerle más caso, cosa que enfureció de tal modo a don Quijote que estaba ardiendo en ansias de hacerles responder por la fuerza lo que no hacían por su voluntad. Pero la promesa dada a la princesa Micomicona, que tan bien interpretaba Dorotea, de no iniciar una nueva aventura hasta haber concluido la que comprometió por su causa para restituirle el arrebatado reino, artimaña puesta en marcha con la complicidad del cura y el barbero para llevar de vuelta a casa a don Quijote, le impidieron a éste hacer nada. Sigue leyendo