Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo sexagésimo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo sexagésimo

De lo que sucedió a don Quijote yendo a Barcelona

En la fresca mañana de la salida de don Quijote y Sancho Panza de la venta que fue venta y no castillo a los ojos del caballero y para sorpresa del escudero, tomaron el camino más derecho a Barcelona tras informarse por dónde era. El caso es que Cervantes, publicada ya la segunda parte apócrifa del Quijote por Avellaneda, quiso dejar clara su falsedad  negándose a llevar a su personaje a las justas de Zaragoza, a donde –precisamente- lo llevó el mismo Fernández de Avellaneda tomando como referencia lo manifestado por Cervantes en la primera parte, que era su deseo de que don Quijote participara en aquellas justas.

Como casi todo en el Quijote tiene algún carácter simbólico, aquí también la mención de las encinas o los alcornoques entre los que –después de seis de camino sin nada reseñable que contar- se detuvieron, adquieren ese valor. Al parecer, Cervantes quiere decir que duda entre contar la historia al estilo sublime, correspondiente a las encinas como símbolo de Júpiter, o hacerlo al estilo humilde o ínfimo que representarían los alcornoques. Tal vez, incluso, pueda subyacer en el texto alguna otra intencionalidad que desconocemos.

El caso es que, dormido el cansado Sancho, desvelado don Quijote, éste no paraba de darle a la imaginación y, en éstas, cayó en la cuenta del encantamiento de Dulcinea y la pereza de Sancho para poner en efecto darse los azotes prometidos para su liberación. Decidido don Quijote a poner en lo que pudiere remedio al caso, se acercó a Sancho y empezó a quitarle el cinto para bajarle los calzones y azotarle las posaderas. Sancho despertará asustado y, comprendiendo las intenciones de su amo, se negará a someterse a la azotaina que se le venía encima, llegándose a las manos y reduciendo a don Quijote inmovilizándolo en el suelo. Allí tendido y quejoso, don Quijote acabará aceptando la decisión de su escudero de llevar a cabo el desencantamiento cuando a él le conviniera y del mejor modo que considerara para hacerlo. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo quincuagésimo octavo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo quincuagésimo octavo

Que trata de cómo menudearon sobre don Quijote aventuras tantas, que no se daban lugar unas a otras

 Don Quijote ya fuera del castillo y desembarazado de los requiebros de la hermosísima Altisidora, se siente feliz y libre, lo que le da ocasión de decir a Sancho: La libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.

El idealismo de don Quijote encuentra la cara de lo práctico y concreto de su escudero Sancho Panza, que para esa libertad encuentra de gran utilidad, por si acaso, los doscientos escudos de oro del mayordomo del duque por si no encuentran otros castillos y agasajos, sino ventas y palos. Sigue leyendo

El celoso extremeño

El celoso extremeño.- Novelas Ejemplares
Miguel de Cervantes Saavedra

Clásicos Carroggio.- (Barcelona, 1977)

Las conocidas como Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes tratan, fundamentalmente, el tema del amor, y a partir del tema del amor se extiende en opiniones y críticas sociales más o menos veladas o muy a las claras. La de “El celoso extremeño” no va a ser diferente en cuanto al tema del amor, pero sí contiene algunas características que la hacen diferente en cuanto a su tratamiento. Para empezar, digamos que esta novela le fue censurada por no considerarla las autoridades apta para ser tenida por “ejemplar”. Luego, digamos que el amor –habitualmente entre personas jóvenes con algún impedimento social para vivirlo libremente- se tratará en el contexto del matrimonio y su estrepitoso fracaso cuando éste se funda en la relación de una persona extremadamente joven y otra extremadamente vieja. Si en el caso del amor y matrimonio entre jóvenes el final feliz se desprende del enamoramiento que todo lo puede y supera, en el del desequilibrado matrimonio de un viejo y una jovencita sólo puede concluir con un final amargo. Y éste es el caso de “El celoso extremeño”.

¿Cuánto hay de experiencia personal y, por tanto, autobiográfico en esta pieza literaria? Las similitudes entre el personaje de la novela y el personaje Cervantes no dejan de sorprendernos. Salido de su casa, viajero por Italia en busca de fortuna, la vuelta a España y su intento de pasar a las Indias desde Sevilla como remedio y salida “a la que otros muchos perdidos en aquella ciudad se acogen”. El personaje de la novela llegará a las Indias y volver viejo y rico, cosa que Cervantes no consiguió. También es cierto que Cervantes conoció y vivió el exaltado amor juvenil del que dejaría –probablemente- un hijo y su madre en Italia, y que otra hija le nacería de su relación con Ana de Villafranca y de Rojas, la joven y atractiva mujer de un vinatero madrileño, que luego se fue a Esquivias y que allí se casó con una moza 18 años más joven que él, Catalina de Salazar, cuando rondaba los 37 de edad. Y que su matrimonio no resultó ser, precisamente, un éxito. Sigue leyendo

La Gitanilla

La Gitanilla – Novelas ejemplares

Miguel de Cervantes Saavedra

Sin pelos en la lengua, Cervantes planta en las primeras líneas de La Gitanilla lo que se decía y pensaba de los gitanos, que ni era poco ni era bueno. No me atrevería a afirmar que el mismo Cervantes participara en todo o en parte de dichas opiniones, pero él las pone negro sobre blanco a la hora de abrir la novela que, siendo ejemplar en muchos aspectos y por definición, nos adentra en un mundo difícil y sórdido en el que regían las leyes particulares, el estilo de vida y los juicios propios, ajenos al común de la sociedad, para descubrir entre sus líneas también lo humano que se atesora entre quienes viven, resisten y sufren dichos mundos y, entre todo ello, lo inefable del amor. Porque La Gitanilla es, en definitiva, una novela de amor juvenil, de enamoramientos y pasiones desbordantes; pero también, aunque parezca difícil de conjugar, de íntegra honestidad y dignidad.

No se ahorra Miguel de Cervantes un merecido final feliz para esta historia de enredos en la que dos jóvenes siguen sus inclinaciones y nos los presenta abrazados a lo que da sentido y plenitud a sus vidas, que no es otra cosa que el amor en su mutua correspondencia. Sigue leyendo

Las dos doncellas

Las dos doncellas
Novelas ejemplares

Miguel de Cervantes Saavedra

Los enredos, accidentes y casualidades se suceden en esta novela ejemplar con una historia de amor y celos, pero –sobre todo- de honor. Y todo se resuelve, finalmente, en matrimonio y duelo de caballeros.

El argumento de “Las dos doncellas” desarrolla las andanzas, incidentes y vicisitudes de dos muy jóvenes y hermosas damas a las que prometió matrimonio un mismo joven, apasionado y apuesto caballero; la una, enamorada y con la promesa escrita y firmada de ser desposada; la otra, además de enamorada, tomada por esposa en el lecho y con el compromiso de hacerlo ante el altar.

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La española inglesa

La española inglesa
Miguel de Cervantes Saavedra

“La española inglesa”, como “novela ejemplar”, no carece de moraleja o advertencia a modo de enseñanza; su final concluye así: “Esta novela nos podría enseñar cuánto puede la virtud y cuánto la hermosura, pues son bastante juntas y cada una de por sí a enamorar aun hasta los mismos enemigos, y de cómo sabe el cielo sacar de las mayores adversidades nuestros mayores provechos”.

Toda la historia  de esta novela transcurre en una sucesión de enredos y situaciones extraordinarias y paradójicas. En su lectura se anticipa con facilidad un final que promete ser feliz y cada episodio dramático nos anuncia un desenlace tan increíble como venturoso. La trama, bien urdida, nos conduce con curiosidad e intriga a lo largo de su desarrollo.

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La ilustre fregona

La ilustre fregona.- Novelas ejemplares.
Miguel de Cervantes Saavedra

Colección Clásicos Carroggio.- Novelas ejemplares.- Entremeses (Carroggio,S.A. de Ediciones-Barcelona, 1977)

Dejemos a salvo la particular facilidad de Miguel de Cervantes para escribir y hacerlo, además, con un estilo directo y desde la ironía. No iba a resultar distinto con “La ilustre fregona”. Reparemos, entonces, en otros aspectos.

En primer lugar, el argumento. Nos encontramos ante una novela de enredo y amor en el que la nobleza y el mundo de la picaresca andan a la par. Terminada la lectura, uno puede preguntarse en dónde hay más pícaros y se dan los mayores engaños, si entre los bajos fondos de las ciudades o en los salones de los palacios. Y no porque Cervantes lo diga de manera explícita, sino por la peculiar manera de manejar los tres ámbitos en que se desenvuelve la novela, el de la nobleza, el del amor y el de la picaresca.

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El amante liberal.- Novelas ejemplares

El amante liberal – Novelas ejemplares
Miguel de Cervantes Saavedra

El primer párrafo de la novela arranca con una poética invocación ante las ruinas de Nicosia de un cautivo cristiano que se lamenta del destino que lo tiene tan sin ventura en su cautiverio como lo estuvo igualmente siendo libre.

Las causas de su pesar serán confesadas a un cristiano convertido al Islam del que se hizo amigo. Los amores por una tal Leonisa, de quien estuvo enamorado desde sus más tiernos años, y las preferencias de ésta por un tal Cornelio para dar gusto a sus padres, serán la causa de su destino, el cual se precipita cuando los sorprende en un lugar apartado de un jardín en medio de una fiesta y, movido por los celos, reprocha a Leonisa su elección y la considera a ella y el amor que por ella siente “enemiga mortal de mi descanso”, frase usada también en el Quijote y en otra historia amorosa (I, cap, 27) aunque en esa ocasión está dirigida a la memoria (¡Oh memoria, enemiga mortal de mi descanso). El caso es que, entre las quejas y los reproches se enfrentará a Cornelio y se desatará una verdadera batalla campal, con cuyo estruendo no se percataron de la llegada de un destacamento de turcos desembarcados sin ser percibidos que secuestran a los que no tienen tiempo de huir, entre ellos Leonisa y el joven enamorado, Ricardo.

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La fuerza de la sangre.- Novelas ejemplares (Miguel de Cervantes Saavedra)

La fuerza de la sangre.- Novelas ejemplares.
Miguel de Cervantes Saavedra

Colección Clásicos Carroggio.- Novelas ejemplares.- Entremeses (Carroggio,S.A. de Ediciones-Barcelona, 1977)

Un hidalgo de edad, su mujer, niño pequeño, hija de 16 años y criada vuelven a su casa de Toledo. Un caballero de sangre ilustre, rico, inclinación torcida y en las malas compañías de tres amigos, secuestra a la muchacha, la conduce a su casa y en la oscuridad de la alcoba la viola.

De manera tan descarnada como real nos presenta Cervantes esta noticia convertida en historia a través de la cual nos revela los males de su tiempo y la situación de la mujer en el siglo XVII.

El problema de la honra es protagonista principal del discurso. Leocadia, la joven violada, pedirá a su violador que la mate antes de hacer pública su deshonra para pedirle luego que oculte lo ocurrido en un discurso desenvuelto y muy bien argumentado para una joven de 16 años, de manera que el propio Cervantes lo justifica por boca de la propia joven: “No sé cómo te digo estas verdades, que se suelen fundar en la experiencia de muchos casos y en el discurso de muchos años, no llegando los míos a diecisiete”.

Se marca la diferencia entre amor y sexo: “…un impulso lascivo, del cual nunca nace el verdadero amor, que permanece, en lugar del ímpetu, que se pasa”.

El joven, que había perpetrado la violación a oscuras para no ser reconocido, decide finalmente liberar a Leocadia y vendándole los ojos la deja en el centro de la ciudad. La muchacha, en el tiempo que Rodolfo la había dejado a solas, había tomado de la estancia un pequeño crucifijo de plata, “no por devoción ni por hurto” –dice Cervantes- “sino llevada de un discreto designio suyo”. Leocadia llega a su casa, cuenta a sus padres todo lo ocurrido y les muestra la cruz de plata declarando su idea de utilizarla para descubrir al autor del delito. Los padres le aconsejan guardar la cruz ante el hecho de que “más lastima una onza de deshonra pública que una arroba de infamia secreta”, considerando, además, que “la verdadera deshonra está en el pecado, y la verdadera honra en la virtud”.

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El casamiento engañoso y Coloquio de los perros.- Novelas Ejemplares

El casamiento engañoso y Coloquio de los perros.- Novelas Ejemplares
Miguel de Cervantes Saavedra
Colección Clásicos Carroggio.- Novelas ejemplares.- Entremeses (Carroggio,S.A. de Ediciones-Barcelona, 1977)

Se produce el encuentro entre dos viejos amigos; el uno sabe del otro que se ha casado y el casado se queja de sufrir en cuerpo y alma el casamiento a consecuencia de lo cual viene del hospital de curarse unas bubas. Quedan los dos para ir a comer a la posada del soltero, subrayando con ironía la pobreza de una comida que será penitencia para los dos a base de olla, un pastel y unas lonjas de “jamón de Rute”, ofrecido todo ello y sin embargo con muy buena voluntad.

El amigo venido del hospital, alférez de profesión, cuenta al otro, licenciado, cómo se enamoró perdidamente de una mujer que lo llevó a su casa, rica y pudiente, y se ofreció en matrimonio; para ello, el soldado aportó a la dote cuanto tenía, unos buenos dineros y las joyas que guardaba en un arcón.

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