Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo trigésimo séptimo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo trigésimo séptimo

Donde se prosigue la famosa aventura de la dueña Dolorida

 La aventura iniciada en el capítulo anterior sigue en éste en el que Sancho Panza no se ahorra comentarios sobre las dueñas, sus costumbres y formas de vestir, haciendo alusiones –incluso- a la lujuria mencionando que “faldas y colas, colas y faldas, todo es uno” donde a nadie se le escapa el sentido tendencioso de la expresión, que va más allá de la clase de vestidos usados por las dueñas.

Entre las distintas acusaciones sarcásticas cruzadas entre la dueña de la duquesa y el escudero, ésta le coloca la siguiente: “los ratos que no rezan (los escuderos), que son muchos, los gastan en murmurar de nosotras (las dueñas), desenterrándonos los huesos y enterrándonos la fama”.

Sobre el alcance de la frase mencionada en el párrafo anterior, vale la pena hacer notar cómo Miguel de Cervantes, buen conocedor del talante de la Inquisición, nos revela y critica la costumbre del Santo Oficio de quemar muñecos que representaban a los judíos huidos o desaparecidos condenados por el Tribunal, de los que colgaba un cartel con sus nombres. Cuando la condena alcanzaba a algún judío muerto, sus restos eran desenterrados y quemados en público, como escarnio y señal de que enterraban su honor y su honra. La frase de la dueña alude a este hecho.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo trigésimo sexto

Don Quijote de la Mancha, II.-capítulo 36El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo trigésimo sexto

Donde se cuenta la estraña (sic) y jamás imaginada aventura de la dueña Dolorida, alias de la condesa Trifaldi, con una carta que Sancho Panza escribió a su mujer Teresa Panza

 La duquesa se interesará  por el cumplimiento del compromiso de Sancho Panza de azotarse para llevar a cabo el desencantamiento de Dulcinea, y Sancho le replica que ya se había dado hasta cinco azotes. Al preguntar la duquesa cómo fueron, Sancho le dirá que con la mano, lo que a la duquesa le parecen flojos y tibios para el fin que se proponen, quedando en que los que les sigan lo sean con otras disciplinas más severas.

Sancho Panza le muestra a la duquesa una carta que había mandado escribir para su La carta de Sancho Panza a su mujer Teresa Panzamujer, Teresa Panza. En la carta destacan aspectos como la opinión que sobre él mismo y don Quijote se tiene por aquellas tierras: “don Quijote, mi amo, es un loco cuerdo y un mentecato gracioso, y yo no le voy en zaga”, también se muestra interesado en el cargo de gobernador para hacerse rico, aunque prevenido y temeroso del apego que dicen que se coge al poder, y le dará noticia de los tres mil trescientos azotes, menos cinco, que ha de darse para liberar a Dulcinea de su condición de encantada y que –dice- fue requisito para poder ser gobernador. Se cita, de pasada, el uso del “concejo abierto”, régimen de organización de los pueblos que nace en los orígenes del Reino de León como costumbre de los visigodos y que luego se extendió por prácticamente toda España. Hoy día se encuentra regulado su uso y todavía varios cientos de localidades se rigen por este sistema asambleario.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo trigésimo quinto

Dulcinea y MerlínEl ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo trigésimo quinto

Donde se prosigue la noticia que tuvo don Quijote del desencanto de Dulcinea, con otros admirables sucesos

Dulcinea, que nunca aparecerá en la novela siendo ella misma como personaje, sí lo hará representada a través de la imagen de una labradora o de la figura encantada en la Cueva de Montesinos; en este capítulo se nos presentará excepcionalmente hermosa y a salvo, provisionalmente, de encantamientos, para recriminar con dureza a Sancho su negativa a darse los tres mil trescientos azotes que el mago Merlín le impone para ser definitivamente desencantada.

En la misma carroza de Dulcinea, acompañada por disciplinantes portando hachones de luz, venía también el mago Merlín, portador de la noticia con las condiciones para que la dama de don Quijote recuperara su condición.

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Al morir don Quijote.- Andrés Trapiello

No quisiera dejar pasar la ocasión de recomendar una lectura  para la cual no hace falta haber leído previamente el Quijote y que viene servida de la mano de Andrés Trapiello con el título Al morir don Quijote (Ediciones Destino, Barcelona.-2004).

El escritor leonés (Manzaneda de Torío, León.-1953), apasionado de la obra cervantina en general y del Quijote en particular, recrea en esta novela la vida de los personajes que dan vida al Quijote una vez que éste ha muerto. No es difícil hallar referencias a la obra cumbre cervantina en otras publicaciones de este autor, como se puede leer en su premio Nadal 2003, Los amigos del crimen perfecto (pag.48) (Destino, Barcelona.-2003): Las novelas policiacas clásicas, como yo las entiendo, son cosa de hombres, como las de caballería. ¿Quién es Dulcinea? Nada, nadie, una sombra, el deseo de don Quijote. Por eso el Quijote no les gusta a las mujeres. Allí no sale una mujer romántica, que suspira. El que suspira es el hombre, y eso a las mujeres no les gusta ni en la vida ni en las novelas. O como agrega más adelante (pág. 287): a don Quijote, para vivir, le bastaba con lo ficticio. Lo necesario acabó con su locura, pero también con su vida.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo trigésimo cuarto

Sancho Panza cuelga de la ama de una encinaEl ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo trigésimo cuarto

Que cuenta de la noticia que se tuvo de cómo se había de desencantar la sin par Dulcinea del Toboso, que es una de las aventuras más famosas deste libro

Los duques organizan una montería para cazar un jabalí. Cuando Sancho Panza ve al animal sale huyendo y abandona a su burro. En su carrera se encontró con una encina a la que intentará subirse, pero se rompió una rama en la que se apoyaba y al caer quedó colgando enganchado en un gajo. Se le desgarraron las vestiduras de caza que los duques le habían regalado y que él estimaba en mucho valor; así, colgado boca abajo, empezó a dar gritos de auxilio.

Abatido el jabalí, don Quijote acude a los gritos de su escudero. Lo encuentra acompañado de su rucio que miraba perplejo a su amo colgando de la encina. Sancho es bajado a tierra mientras se lamenta del estado de su vestido.

Más tarde, ya en la tienda de caza, Sancho y el duque mantendrán una interesante conversación sobre la oportunidad y necesidad o no de la caza mayor, que Sancho ni ve conveniente ni oportuna ya que con ella se pone en riesgo la vida del cazador, mientras que el duque la defiende como un buen ejercicio y entrenamiento para la guerra. Sancho usa de tantos refranes en sus argumentos que desata el enfado de don Quijote, el cual, airado, se lo recriminará agriamente.

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La conciencia burguesa en el Quijote.- Santiago Montserrat

La conciencia burguesa en el QuijoteLa conciencia burguesa en el Quijote
Santiago Montserrat
Edición- Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), 1968, 2ª edición
Colección de Ensayos y Estudios dirigida por Emilio Sosa López

El libro, escrito desde una perspectiva marxista, interpreta históricamente la novela del Quijote en el contexto de la lucha de clases. Resulta interesante la aportación de una mirada, si no nueva, al menos distinta, a la obra de Cervantes. Por ello, lo primero que aborda el autor es la época en la que el Quijote hace su aparición; época de crisis caracterizada por “la voluntad de secularización del pensamiento y de la vida” en lo filosófico, y en lo social “por el advenimiento de la burguesía” a la que atribuye dos características: “el espíritu de lucro y codicia” y la “voluntad tenaz de dominio de la naturaleza”.

En la pugna de la burguesía se da una asimilación de ciertas formas decadentes de la nobleza que supo adaptarlas a “su propia concepción del mundo”. Este proceso se hará lentamente pero de manera imparable, coexistiendo los cada vez más inútiles ideales medievales junto con los valores y concepciones humanistas de la burguesía emergente. El teocentrismo medieval persistirá para acabar dando paso a un mundo en el que el hombre ocupará el centro del mundo y la cultura. La economía se transforma, la riqueza y el poder cambian de manos y aparecerá “el ciudadano como entidad política individual”. Cuando las ciudades comienzan a gravitar en el centro de la actividad económica con el comercio y la industria, la cultura echa raíces y brota el árbol robusto de una vida nueva que cada vez menos tiene que ver con el ideal medieval y caballeresco.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo trigésimo tercero

Plática de Sancho con la duquesa y las sirvientasEl ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo trigésimo tercero

De la sabrosa plática que la duquesa y sus doncellas pasaron con Sancho Panza, digna de que se lea y de que se note

 Y vemos así cómo Sancho, explicando a la duquesa de qué manera se las ingenió para hacer creer a don Quijote que había visto a Dulcinea encantada, se despacha a gusto tildando a su amo de loco rematado y mentecato capaz de decir, sin embargo, “cosas discretas” y bien encaminadas. La duquesa argumentará, entonces, que si don Quijote está loco y Sancho le sigue y le sirve es que é mismo debe de estar “más loco y tonto” que su amo, por lo que ve comprometido darle una ínsula para que la gobierne.

Sancho Panza se explicaSancho no se desdice y apunta las razones por las que sigue a su amo, entre las que descuellan la fidelidad, el lugar común de nacimiento, el quererlo bien, el ser don Quijote agradecido y los pollinos que le libró en pago de sus servicios como escudero. Una extraña mezcla de afecto e interés. Proseguirá su discurso con una estupenda sarta de refranes que subrayan cómo se puede ser feliz en cualquier circunstancia, incluso la de pobre, y ponen de manifiesto la igualdad de los hombres y mujeres ante las necesidades y la muerte. Acepta con entereza la posibilidad de no ser nombrado gobernador y entiende que el serlo puede acarrearle muchos beneficios tanto como muchos perjuicios, pero que el no serlo será de algún beneficio, al menos, a su conciencia.

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¿El acta de bautismo de Sancho Panza?

sancho-panza-bautismo--644x180El cervantista Sabino de Diego daba a conocer en noviembre de 2014 la noticia de la aparición de un acta de bautismo en Esquivias de un tal Sancho Gaona que, probablemente, inspiraría a Miguel de Cervantes el personaje de Sancho Panza.

En el libro número 1 de bautismos, folio 41, aparecerá la siguiente anotación:  «En XX de Junio del dicho año (1569) El dicho Señor Pedro de Huete bautizó un hijo de los señores Hernando de Gaona y Luisa de Godoi su mujer que se llamó Sancho fueron sus compadres de pila el Reverendo Señor Juan de Palacios y la señora Ana de Rojas mujer del Señor Gaspar de Gaona. Testigos Juan Quixada E Juan Barroso Vecinos del dicho Lugar». Firmado: Pedro de Huete.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo trigésimo segundo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo trigésimo segundo

De la respuesta que dio don Quijote a su reprehensor, con otros graves y graciosos sucesos

Don Quijote de la Mancha a la mesa de los duquesEn la respuesta de don Quijote al eclesiástico que había puesto en tela de juicio su salud mental y negado la existencia de la caballería andante y sus caballeros, amén de declarar al susodicho eclesiástico incompetente para tratar y juzgar sobre estas materias, definirlo como ignorante y acusarle de falta de respeto, reafirmará la consistencia de los valores de la caballería andante, su necesidad, y la bondad de la práctica de la misma con las siguientes palabras: “Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hacer bien a todos y mal a ninguno: si el que esto entiende, si el que esto obra, si el que desto trata merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas, duque y duquesa excelentes”. Con las intenciones, basta. Los malos resultados de las mismas serán fuerza de las actuaciones aviesas de encantadores y perseguidores de la fama de don Quijote.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo trigésimo primero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra
Segunda  parte.- Capítulo trigésimo primero

Don Quijote recibido por los duquesQue trata de muchas y grandes cosas

Don Quijote y Sancho, acompañados por los duques, llegan al supuesto castillo. A las puertas, advertidos previamente por algunos criados que se adelantaron a la comitiva, recibirán a don Quijote con grandes ceremonias, de lo cual se admira Sancho tanto como el mismo don Quijote que se ve tratado al modo de los caballeros andantes tal y como tenía leído.

A la llegada, la primera preocupación de Sancho será que cuiden bien de su rucio, tarea que encomendará a una dueña del castillo y con la que tendrá un encontronazo cuando ésta se niega a las demandas del escudero y éste viene a llamarle vieja entre frases ingeniosas y refranes.

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