Don Quijote de la Mancha.- Miguel de Cervantes. Puesto en castellano actual íntegra y fielmente por Andrés Trapiello

No estamos ante una osadía, sino ante una necesidad. El número de los que se acercan a las páginas del Quijote y se desaniman a causa del lenguaje de los siglos XVI y XVII parece ser una de las razones que justifican este trabajo. De cualquier modo, aparte de la ocasión de celebrar el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, siempre son bienvenidas iniciativas como la que hoy se comenta.

Hay que advertir que la edición de este Quijote es en todo rigurosa, fiel y respetuosa en su estilo e intención con el Quijote original. Tal vez no resulte tan atractivo para quienes hayan leído y disfrutado con otras ediciones más próxima a la princeps, acostumbrados a los giros y usos del español del Siglo de Oro. Pero, indudablemente, será de gran utilidad a lectores noveles o más acostumbrados a la prosa actual. La ventaja, en todo caso, es la de disfrutar la ocasión de enriquecerse con un vocabulario luminoso y ajustado, variado en la designación de profesiones, objetos, vestimentas y alimentos, así como en expresiones y refranes que se han perdido, pero que entendemos de manera inmediata.

Prologada por Mario Vargas Llosa, el autor leonés Andrés Trapiello se lanza a esta aventura campos de las letras adelante y sale vencedor de la empresa. Su conocimiento de la obra cervantina -pero, sobre todo, su amor por ella- han sido su auxilio en la batalla, continuación de otras como Al morir don Quijote (2005),  El final de Sancho Panza y otras suertes (2014) o los ensayos Las armas y las letras (1994) y Las vidas de Miguel de Cervantes (1993). Dejaremos hoy a un lado premios y reconocimientos. Nos quedamos ahora con este magnífico trabajo y del disfrute asegurado, risa, sonrisa, reflexión, sorpresa, duda… de todo aquél que se avenga a su lectura.

González Alonso

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