Sancho Panza amigo

Sancho Panza y su asno

Sancho Panza amigo

Sancho amigo pacífico y prudente
del hidalgo manchego compañero,
con vino, queso, pan y el refranero
te basta y sobra para ser valiente.

Luego, si en algo hay que mentir, se miente,
serás de Dulcinea su cartero
sin carta, pero el cura y el barbero
te juzgarán por simple e inocente.

Sólo un miedo conturba la templanza
-más grande que el estruendo de batanes-
del feliz escudero Sancho Panza,

que ha de ser más herida que la lanza
que le roben el burro en los desmanes
en esa de los presos mala andanza.

González Alonso

Nota.- El robo del burro a Sancho Panza se atribuye a Ginés de Pasamonte, uno de los galeotes a los que liberó don Quijote (I – 22), aunque en dicho capítulo no se menciona y Sancho sigue montando su asno. De repente, a mitad del capítulo 25 de la misma primera parte, Sancho lamenta el hurto del burro y ha de ir a entregar la carta de don Quijote a Dulcinea montando a Rocinante.

Nota: Publicado en Lucernarios: Sancho Panza amigo

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4 pensamientos en “Sancho Panza amigo

  1. Pingback: Sancho Panza amigo | Imaxes de Quixote no Arte

  2. Luengos sean tus días y fama eterna tengas, que las gracias adornen tu alma y den largueza a tus días.

    Tal solicitud del soneto se debe al entender que a Sancho, Cervantes le atiza una revolución literaria encima de su persona, en primer lugar con su condición plebeya, en los libros de caballerías el escudero es de origen noble, nunca un villano. El mismísimo rey Arturo inició su formación como escudero antes de armarse caballero. En segundo lugar, los escuderos de los héroes caballerescos acompañaban a sus señores montados a caballo, a quienes incluso prestaban el suyo en caso de apuro cuando perdían el propio o éste quedaba herido. Don Quijote, escrupuloso en la exigencia de ajustarse al canon de la literatura caballeresca y a la vez dispuesto a transigir cuando por el momento no encuentra manera de cumplir con ella, se da cuenta de que la montura de Sancho es una anomalía: «En lo del asno reparó un poco don Quijote, imaginando si se le acordaba si algún caballero andante había traído escudero caballero asnalmente, pero nunca le vino alguno a la memoria» (I, 7, 73).
    En tercer lugar y último, en las novelas caballerescas el escudero es una figura de escasa importancia, meramente auxiliar, que apenas participa de la acción, en el Quijote Sancho es una figura muy importante que está siempre presente en la acción, y al que vemos entregado a constantes y largas conversaciones con su amo. El propio don Quijote se da cuenta de este hecho llamativo del tanto platicar y lo comenta en la novela: «En cuantos libros de caballerías he leído, que son infinitos, jamás he hallado que ningún escudero hablase tanto con su señor como tú con el tuyo» (I, 20, 186).

    Es por ello por lo que acudí en auspicio de justicia para este hombre Sancho y para su compañero de afectos que tiene en el rucio su objeto, solicitud de igualdad con el caballero, al vate que se viene a llamar Julio González Alonso y al que añade al linaje sobrenombre de patria o de infancia de Gordón , un soneto, que dejara justicia con el molido Sancho.
    Generoso y sin cobro alguno, hete aquí viene en dar el solicitado soneto y pido sepan apreciar y disfrutar, y el agradecimiento por venir en arreglo de tal menester.

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    • Amigo Balo:
      No sólo coincido en todo con el contenido de tu declaración y defensa justísima de la figura de Sancho Panza, sino que alabo el estilo cervantino del mismo y la gracia que destila reivindicando, sin acidez, el acierto de Cervantes al tratar la figura del escudero. Yo mismo he dejado escrito en algún lugar, concretamente en el artículo: https://insulacervantes.wordpress.com/2015/02/01/sancho-panza-aproximacion-al-personaje/ que trata sobre la personalidad de Sancho Panza, que así como no habría un don Quijote sin Dulcinea (de ahí el tremendo error de Avellaneda al suprimir a la dama y convertir a don Quijote en el Caballero Desamorado), tampoco existiría el mismo don Quijote sin Sancho. La novela empieza, es verdad, sin el escudero; pero enseguida, una vez armado caballero en la venta durante su primera salida, se da cuenta de que necesitará el auxilio de un Sancho, con cuantas objeciones bien apuntas por su condición y cabalgadura.

      Es fácil deducir tu devoción por esta obra extraordinaria y malparada a pesar de su inagotable éxito. Y digo malparada porque políticamente fue utilizada de manera grotesca por unos y denostada por otros, en su magnífica ignorancia, sin haber leído de la misma una línea. Nuestra España tiene estas cosas. Pero creo que somos más los que tenemos la suerte de disfrutar, descubrir y admirarnos con la grandeza de esta obra universal.

      Te agradezco, de corazón, la atención prestada a estos apuntes en forma de sonetos y otras cuestiones cervantinas. Hace que me sienta un poco menos solo y estupendamente acompañado. Sigamos cabalgando.
      Salud.

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