La espada de don Quijote

La espada de don Quijote

Desde el acero noble de tu espada
quien fuiste Alonso y ahora eres Quijote
con Rocinante al paso o bien al trote
persigues sueños de una edad dorada.

Si pusiste también nombre a tu amada
que Dulcinea fue en amor la dote,
¿por qué olvidar poner del arma el mote
que dio a tu nombre fama consagrada?

Yo se bien que Filona armó tu brazo
y tu valor; venciste al vizcaíno
con fortuna y la gloria fue tu abrazo.

Y aún Fielfilona fuiste cuando el vino
sangraste de aquel odre, gigantazo
encantado en la venta del camino.

González Alonso

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