El amante liberal.- Novelas ejemplares

El amante liberal – Novelas ejemplares
Miguel de Cervantes Saavedra

El primer párrafo de la novela arranca con una poética invocación ante las ruinas de Nicosia de un cautivo cristiano que se lamenta del destino que lo tiene tan sin ventura en su cautiverio como lo estuvo igualmente siendo libre.

Las causas de su pesar serán confesadas a un cristiano convertido al Islam del que se hizo amigo. Los amores por una tal Leonisa, de quien estuvo enamorado desde sus más tiernos años, y las preferencias de ésta por un tal Cornelio para dar gusto a sus padres, serán la causa de su destino, el cual se precipita cuando los sorprende en un lugar apartado de un jardín en medio de una fiesta y, movido por los celos, reprocha a Leonisa su elección y la considera a ella y el amor que por ella siente “enemiga mortal de mi descanso”, frase usada también en el Quijote y en otra historia amorosa (I, cap, 27) aunque en esa ocasión está dirigida a la memoria (¡Oh memoria, enemiga mortal de mi descanso). El caso es que, entre las quejas y los reproches se enfrentará a Cornelio y se desatará una verdadera batalla campal, con cuyo estruendo no se percataron de la llegada de un destacamento de turcos desembarcados sin ser percibidos que secuestran a los que no tienen tiempo de huir, entre ellos Leonisa y el joven enamorado, Ricardo.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo vigesimoctavo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo vigesimoctavo

De cosas que dice Benengeli que las sabrá quien las leyere, si las lee con atención

Continúa el relato Benengeli, el mismo que dio comienzo al del capítulo anterior jurando como católico cristiano siendo moro, con una justificación de la huida de don Quijote ante la furia desatada de las gentes del pueblo del rebuzno utilizando una sentencia: “Cuando el valiente huye, la superchería está descubierta”.

Don Quijote recriminará a Sancho la osadía de su rebuzno tan fuera de lugar y Sancho, que no compartía la sentencia de Benengeli, le censura a don Quijote el haber huido dejándolo a merced de las enfurecidas gentes y sus palos, a lo que don Quijote replicará con presteza haciendo diferencia entre huir y retirarse, “porque has de saber, Sancho, que la valentía que no se funda sobre la basa de la prudencia se llama temeridad ( )”.

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La fuerza de la sangre.- Novelas ejemplares (Miguel de Cervantes Saavedra)

La fuerza de la sangre.- Novelas ejemplares.
Miguel de Cervantes Saavedra

Colección Clásicos Carroggio.- Novelas ejemplares.- Entremeses (Carroggio,S.A. de Ediciones-Barcelona, 1977)

Un hidalgo de edad, su mujer, niño pequeño, hija de 16 años y criada vuelven a su casa de Toledo. Un caballero de sangre ilustre, rico, inclinación torcida y en las malas compañías de tres amigos, secuestra a la muchacha, la conduce a su casa y en la oscuridad de la alcoba la viola.

De manera tan descarnada como real nos presenta Cervantes esta noticia convertida en historia a través de la cual nos revela los males de su tiempo y la situación de la mujer en el siglo XVII.

El problema de la honra es protagonista principal del discurso. Leocadia, la joven violada, pedirá a su violador que la mate antes de hacer pública su deshonra para pedirle luego que oculte lo ocurrido en un discurso desenvuelto y muy bien argumentado para una joven de 16 años, de manera que el propio Cervantes lo justifica por boca de la propia joven: “No sé cómo te digo estas verdades, que se suelen fundar en la experiencia de muchos casos y en el discurso de muchos años, no llegando los míos a diecisiete”.

Se marca la diferencia entre amor y sexo: “…un impulso lascivo, del cual nunca nace el verdadero amor, que permanece, en lugar del ímpetu, que se pasa”.

El joven, que había perpetrado la violación a oscuras para no ser reconocido, decide finalmente liberar a Leocadia y vendándole los ojos la deja en el centro de la ciudad. La muchacha, en el tiempo que Rodolfo la había dejado a solas, había tomado de la estancia un pequeño crucifijo de plata, “no por devoción ni por hurto” –dice Cervantes- “sino llevada de un discreto designio suyo”. Leocadia llega a su casa, cuenta a sus padres todo lo ocurrido y les muestra la cruz de plata declarando su idea de utilizarla para descubrir al autor del delito. Los padres le aconsejan guardar la cruz ante el hecho de que “más lastima una onza de deshonra pública que una arroba de infamia secreta”, considerando, además, que “la verdadera deshonra está en el pecado, y la verdadera honra en la virtud”.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo vigesimoséptimo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra
Segunda  parte.- Capítulo vigesimoséptimo

Donde se da cuenta de quiénes eran maese Pedro y su mono, con el mal suceso que don Quijote tuvo en la aventura del rebuzno, que no la acabó como él quisiera y como la tenía pensada

Cide Hamete (Benengeli) que, como sabemos, es nombre que se corresponde con el de Miguel de Cervantes (consultar: I parte, capítulo IX), da comienzo al capítulo jurando “como cristiano católico…” decir la verdad. La credibilidad de lo dicho  está en función de la raza o la religión, así que ser judío o moro resultaba ser sinónimo de falsedad y la verdad sólo era aceptada en nombre del catolicismo. Cervantes, como judío y escondido tras un nombre árabe tiene que jurar en nombre de la fe dominante e impuesta socialmente, aunque ajena a sus orígenes. Todo un juego de identidades que refleja una parte de la realidad social de la España del XVII.

Ginés de Pasamonte y su mono adivinoY el segundo narrador jura, tanto para decir la verdad sobre don Quijote como para descubrir quién se encontraba realmente tras el personaje de maese Pedro, el titiritero, y su mono adivino. Si en la I parte del Quijote ya se arremete contra Ginés de Pasamonte satirizándolo al ponerlo como reo de una cuerda de forzados de la que lo liberó don Quijote y del que –en mal pago- recibió pedradas, ahora lo vuelve a traer a colación dibujándolo tras el personaje de maese Pedro para tratarlo de mal agradecido, “gente maligna y mal acostumbrada”, llamándole despectivamente “Ginés de Parapilla” y endosándole, además, el hurto del burro de Sancho Panza que había quedado pendiente de explicación el cómo había sucedido.

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El casamiento engañoso y Coloquio de los perros.- Novelas Ejemplares

El casamiento engañoso y Coloquio de los perros.- Novelas Ejemplares
Miguel de Cervantes Saavedra
Colección Clásicos Carroggio.- Novelas ejemplares.- Entremeses (Carroggio,S.A. de Ediciones-Barcelona, 1977)

Se produce el encuentro entre dos viejos amigos; el uno sabe del otro que se ha casado y el casado se queja de sufrir en cuerpo y alma el casamiento a consecuencia de lo cual viene del hospital de curarse unas bubas. Quedan los dos para ir a comer a la posada del soltero, subrayando con ironía la pobreza de una comida que será penitencia para los dos a base de olla, un pastel y unas lonjas de “jamón de Rute”, ofrecido todo ello y sin embargo con muy buena voluntad.

El amigo venido del hospital, alférez de profesión, cuenta al otro, licenciado, cómo se enamoró perdidamente de una mujer que lo llevó a su casa, rica y pudiente, y se ofreció en matrimonio; para ello, el soldado aportó a la dote cuanto tenía, unos buenos dineros y las joyas que guardaba en un arcón.

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El licenciado Vidriera.- Novelas ejemplares

El licenciado Vidriera.- Novelas ejemplares
Miguel de Cervantes Saavedra

Biblioteca Básica Salvat, 1986

Esta curiosa novela ejemplar presenta, de entrada, algunas coincidencias con el Quijote que nos llaman la atención. En primer lugar, esa indeterminación del lugar de nacimiento del protagonista cuando al ser preguntado responde que el nombre de su tierra se le había olvidado (sic). La escena se sitúa en las riberas del Tormes de las tierras leonesas de Salamanca. La segunda coincidencia reside en la singularidad del personaje, loco como don Quijote, pero de locura diferente al sentirse y creerse todo él hecho de frágil vidrio, y un origen de la enfermedad atribuido a la ingesta de un alimento envenenado por una mujer despechada  que pretendía rendir su voluntad y conquistar su amor a base de brebajes amorosos. El hidalgo Alonso Quijano contraerá su locura en la lectura intensa de las novelas de caballerías, el veneno que trastornó su entendimiento, como es bien conocido por todos. Dos etiologías diferentes de la locura.

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Tragedia de Numancia.- Miguel de Cervantes Saavedra

Tragedia de NumanciaTragedia de Numancia
Miguel de Cervantes Saavedra

Introducción y edición de Florencio Sevilla Arroyo
Teatro Clásico completo.- Editorial Penguin Clásicos.-Barcelona, 2016

La Numancia  de Cervantes está considerada como una de las mejores tragedias del siglo XVI en la que se introdujeron alteraciones tales como la ausencia de coros y la aparición de personajes bajos como protagonistas. Se trata de una tragedia histórica basada en los sucesos del siglo II anterior a nuestra era en los cuales se produjo el exterminio de los arévacos por Escipión tras un largo asedio a la ciudad de Numancia.

Aunque la obra pretende ser histórica, no se desprenderá de las propias vivencias experimentadas por Miguel de Cervantes en la batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571) y su cautiverio en Argel. En cierto modo, Numancia experimenta lo heroico ante los romanos y el cautiverio en el cerco impuesto.

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El juez de los divorcios

El juez de los divorcios.- Entremés

Miguel de Cervantes Saavedra

Colección Clásicos Carroggio.- Novelas ejemplares.- Entremeses (Carroggio,S.A. de Ediciones-Barcelona, 1977)

Si no consiguió Cervantes el éxito que esperaba en el teatro no lo fue por falta de calidad y estilo, sino por su posición ante el arte dramático defendiendo el clasicismo y la presencia de un Lope de Vega arrollador, ingenioso, hábil y renovador del género en cuanto al tratamiento y los temas. Pero Cervantes aportó algo al teatro que parece pasar desapercibido, y fue su manera de escribir  en prosa  los famosos entremeses, frente al teatro exclusivamente en verso de Lope o Góngora.

La interconexión entre el mundo narrativo y el teatral se hace evidente en Cervantes en la aparición de personajes simultáneamente en novelas  y piezas teatrales; así podemos encontrar en la novela ejemplar “El celoso extremeño” el mismo tema que en el entremés “El viejo celoso” o en el entremés “Elección de los alcaldes de Daganzo” se dará la aparición de personajes del estilo de Sancho Panza.

El caso es que en las distintas ocasiones de acudir en el verano a Almagro y disfrutar de su festival de teatro clásico, además de las obras más solemnes, también he tenido oportunidad de presenciar obras menores, como los entremeses cervantinos. Ligeros, de corta duración, chispeantes, irónicos y coloristas, sirven para algo más que pasar un rato agradable y distraído. En todos ellos, de manera harto atrevida, se pone sobre la mesa algún tema de actualidad y se deja oír la crítica a las costumbres de la sociedad del momento que, pasados los siglos, vienen a ser bastante similares y merecedoras de las mismas críticas.

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Rinconete y Cortadillo

Rinconete y Cortadillo.- Novelas ejemplares.
Miguel de Cervantes Saavedra

Colección Clásicos Carroggio.- Novelas ejemplares.- Entremeses (Carroggio,S.A. de Ediciones-Barcelona, 1977)

Abrir las Novelas Ejemplares al azar por una de ellas es una manera de leerlas como otra cualquiera, porque el buen rato de lectura está asegurado. Hoy empiezo por la titulada Rinconete y Cortadillo, o La Cofradía del Señor Monipodio, añado a título personal.

¡Qué magnífico retrato realista de la sociedad del siglo XVII! Cervantes es en esta novela, de las doce llamadas ejemplares que dio a publicar, el Velázquez, Murillo o Goya de la pintura escrita, de pincelada gruesa, pero delicada; mordaz, aunque en los límites de la ironía; observador atento del detalle, de la calidad del lenguaje y sus sutilezas; prolijo en las descripciones, tanto de ambientes, retratos, comidas y platos, como de los espacios, las calles y –sobre todo- de los vestidos y trajes de la época.

Dos jóvenes pícaros hacen amistad en la venta del Molinillo y se dirigen con sus artes e ingenio a la ciudad de Sevilla, a la sazón lugar inmejorable para toda clase de atropellos, vida licenciosa y hurtos, debido a la numerosa población y enorme trasiego de gentes y mercancías llegadas de o con destino a las Indias.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo vigesimosexto

El retablo de las maravillas de maese PedroEl ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo vigesimosexto
Donde se prosigue la graciosa aventura del titerero, con otras cosas en verdad harto buenas

Todos en la venta, y el primero de todos don Quijote, se aprestan con gusto a contemplar el famoso retablo de las maravillas de maese Pedro, el Ginés de Pasamonte liberado por don Quijote de la cuerda de presos, del que recibiera tan mal pago y al que no reconocieron en esta ocasión en su nuevo disfraz y profesión.

Transcurrirá todo apaciblemente hasta que don Quijote, oyendo contar que en la ciudad de Zaragoza y en poder de los moros se tocaron las campanas de sus mezquitas para alertar a la población, manifiesta vivamente que tal afirmación es un gran disparate, puesto que los moros no usan en modo alguno el toque de campanas. Aclarada la cuestión, prosigue la representación de la historia de amor entre don Gaiferos y Melisendra con su huida y sus avatares.

Don Quijote arremete contra el retablo de las maravillas de maese PedroAvanzando en el relato y representación, don Quijote se mete tanto en la trama que decide tomar parte batallando contra las huestes moras en defensa de los amantes huidos, soltando mandobles a diestro y siniestro de manera que apropiadamente puede decirse que no dejó títere con cabeza, sin que escuchase los lamentos y advertencias llamándole a la sensatez del compungido maese Pedro que veía arruinado todo su negocio.

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