La ilustre fregona

La ilustre fregona.- Novelas ejemplares.
Miguel de Cervantes Saavedra

Colección Clásicos Carroggio.- Novelas ejemplares.- Entremeses (Carroggio,S.A. de Ediciones-Barcelona, 1977)

Dejemos a salvo la particular facilidad de Miguel de Cervantes para escribir y hacerlo, además, con un estilo directo y desde la ironía. No iba a resultar distinto con “La ilustre fregona”. Reparemos, entonces, en otros aspectos.

En primer lugar, el argumento. Nos encontramos ante una novela de enredo y amor en el que la nobleza y el mundo de la picaresca andan a la par. Terminada la lectura, uno puede preguntarse en dónde hay más pícaros y se dan los mayores engaños, si entre los bajos fondos de las ciudades o en los salones de los palacios. Y no porque Cervantes lo diga de manera explícita, sino por la peculiar manera de manejar los tres ámbitos en que se desenvuelve la novela, el de la nobleza, el del amor y el de la picaresca.

La ilustre fregona” se asienta sobre una estructura múltiple en la que las historias se superponen y forman un rompecabezas por el que su autor nos arrastrará para completarlo felizmente en su desenlace, casando todas y cada una de las piezas. También participa de otra característica, que es la de asumir un propósito ejemplar.

Sobre la ejemplaridad nos detendremos un poco. Para empezar digamos que todo apunta a lo enigmático desde el mismo título de la novela. ¿Una fregona ilustrada? ¿Una sirvienta culta? Si en nuestros días esta posibilidad es poco menos que imposible, imaginemos lo que este tipo de anuncio despertaría en las mentes de los lectores del siglo XVII en donde las diferencias de clase eran casi insalvables y el acceso a la formación y la cultura estaba al alcance de unos pocos.

El amor es posible que ciegue al enamorado que todo lo idealiza transmuta. En este caso la intuición de Tomás, enamorado de Constanza, parece hacer ver en la joven, su belleza, sus modales y su honestidad, a alguien muy por encima de la humilde condición de fregona. El origen de Constanza forma parte de la intriga novelesca, descubriéndose que era hija de un noble y abandonada en ciertas condiciones y por circunstancias que se irán aclarando en el desarrollo de la trama. Lo cierto es que, aparte de la paternidad, la vida de Constanza se desenvolverá lejos de las formas refinadas y la cultura del mundo de su padre. ¿Es que la nobleza y sus formas son hereditarias, además de por vía testamental, de forma natural o genética? Constanza es como un reflejo de una vida que le fue robada ilícitamente y que parece atesorar sólo por el hecho de la concepción.

Pero yendo a lo ejemplar. Resulta que la causa de su concepción y nacimiento obedecen a un acto tan innoble y censurable como el de una violación, seguida del silencio impuesto a la madre por razones económicas y sociales.

Si hoy día a nadie en sus cabales se le ocurriría atribuir a la condición de noble un ascendente divino o genético, mucho menos cabría justificar un acto de fuerza contra una mujer  amparándose en esa misma nobleza. Creo que se entiende bastante bien la injusticia de la apropiación de bienes y su disfrute por parte una clase social en detrimento del modo de vida y destino de otra clase social mediante la explotación y el esclavismo. El reparto justo de la riqueza es una aspiración de las sociedades desarrolladas, todavía lejos de ser conseguido.

El tratamiento novelado del forzamiento de la madre de Constanza por parte del noble Carriazo nos ofrece una visión dramática de la situación de la mujer: ultrajada si cede a la fuerza del violador y perdidos honor y honra si pide auxilio y se hace público lo ocurrido. Por su parte, el violador actúa con crueldad conociendo el resultado de su acción, pues aunque él muriese a manos de los criados de la mujer, ésta sería repudiada por una sociedad hipócrita para la que cuentan más las apariencias que la realidad.

En todo el enredo la confirmación del origen noble de Constanza vendrá dado por la aparición de un documento dividido en dos partes que lo demuestra así cuando las dos mitades se unen. No sigue al conocimiento de los hechos la condena para el violador, sino el reconocimiento de la paternidad y los derechos que ello comporta, entre los que se encuentran aquellos que le corresponden al padre, como es de dar a su hija en matrimonio. En este caso, la coincidencia de la elección del joven será gratamente aceptada por ser éste el hijo de un amigo íntimo.

El criterio de ejemplaridad que consiste en el aprendizaje a través de los casos expuestos, parece dudoso en una lectura literal del texto, salvo que aceptemos como ejemplar el poseer privilegios capaces de justificar acciones contra la ley natural y la moral predicada e impuesta a los demás. ¿Resulta ejemplar que Constanza alcance finalmente sus estatus de noble aceptando la conducta indigna del padre? Visto lo visto, no lo parece. ¿Qué es, entonces, lo ejemplar? Digamos que, en Constanza, cabe resaltar el valor de su virtud capaz de ser descubierta por el noble casquivano y pícaro que se enamora de ella y que lo hace a pesar de los ropajes de campesina y apariencia plebeya. Será esa virtud, y por supuesto la belleza de la joven, natural y no heredada, la que redima al joven enamorado y lo devuelva a una vida “normal”, de acuerdo con su posición y alejada del lumpen de la picaresca.

Para los estudiosos, el tema aquí planteado estará cojo y falto de análisis riguroso; para quien quiera leer “La ilustre fregona” a mí no me queda más que decir de esta propuesta cervantina que en ella se despliega un interesante juego en forma de cosas aparentes que esconden una realidad bien distinta a lo aparentado, lo que supone un desafío y también un estímulo para el lector, con el que el autor, indudablemente, busca su complicidad.

González Alonso

 

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