El casamiento engañoso y Coloquio de los perros

El casamiento engañoso y Coloquio de los perros.- Novelas Ejemplares
Miguel de Cervantes Saavedra
Colección Clásicos Carroggio.- Novelas ejemplares.- Entremeses (Carroggio,S.A. de Ediciones-Barcelona, 1977)

Se produce el encuentro entre dos viejos amigos; el uno sabe del otro que se ha casado y el casado se queja de sufrir en cuerpo y alma el casamiento a consecuencia de lo cual viene del hospital de curarse unas bubas. Quedan los dos para ir a comer a la posada del soltero, subrayando con ironía la pobreza de una comida que será penitencia para los dos a base de olla, un pastel y unas lonjas de “jamón de Rute”, ofrecido todo ello y sin embargo con muy buena voluntad.

El amigo venido del hospital, alférez de profesión, cuenta al otro, licenciado, cómo se enamoró perdidamente de una mujer que lo llevó a su casa, rica y pudiente, y se ofreció en matrimonio; para ello, el soldado aportó a la dote cuanto tenía, unos buenos dineros y las joyas que guardaba en un arcón.

Al cabo de ocho días de la boda y una vida regalada y prometedora se presentaron en la casa la verdadera dueña y su marido que la recién desposada mujer hizo pasar ante el alférez como una muy buena amiga que pretendía casarse con su acompañante haciéndole creer ser la dueña de la casa y cuanto en ella había, por lo que deberían abandonarla hasta que su amiga consiguiera su propósito. Así se trasladaron con el baúl del alférez a un pequeño inmueble de otra amiga de la mujer en la que ocuparon una pequeña habitación mal ventilada y donde el alférez descubrió toda la verdad, conociendo que el engañado había sido él y que la rica casa era verdaderamente de la dueña recién llegada. Cuando quiso darse cuenta de ello, su mujer ya había desaparecido llevándose el contenido del arcón del soldado y dejándolo con lo puesto.

El licenciado se asombró mucho del engaño y del hurto, aunque el alférez confesó sentir menos el hurto que el engaño, ya que las joyas que guardaba eran falsas y había mentido sobre su verdadero valor.

Con todo, el alférez cuenta a su amigo licenciado que, mucho más de lo dicho hasta ahora, le sorprendería lo que le ocurrió durante su estancia en el hospital, y pasando adelante con su historia le explicará al licenciado cómo, durante dos de las noches que no pudo pegar ojo, oyó conversar a los dos perros que allí vivían, llamados Cipión y Berganza, y de qué manera lo había escrito todo puntualmente trayéndole el diálogo de la primera noche donde se cuenta la historia del perro llamado Berganza.

El licenciado toma a su amigo por loco, manifiesta su incredulidad y le aconseja no ir contando estas cosas por ahí, a riesgo de ser encerrado en un manicomio. El alférez insiste y trata de demostrar su cordura aceptando entender lo raro del asunto, pidiéndole al licenciado que, al menos, se preste a leer lo que había escuchado y escrito del mencionado coloquio entre los perros. El licenciado accede a ello y lee cómo, tras la inicial sorpresa de los canes por verse hablando y discurriendo como los humanos, estos harán un repaso de las bondades y la fidelidad de su raza para con los humanos que les lleva, en muchos casos, a entregar su propia vida por ellos.

Pasados los primeros diálogos, los perros deciden aprovechar el portento de poder hablar para pasar la noche contando sus vidas, empezando por la de Berganza.

Si ya el comienzo de esta novela ejemplar es un ejemplo de la picaresca de la época, a partir de aquí y amparándose en la supuesta locura del narrador que transcribe la conversación de los perros todo será un desfile de situaciones que ponen de manifiesto el egoísmo, el engaño, la mentira y la crueldad del ser humano en cada una de sus profesiones y oficios. Los pastores que deben proteger al rebaño, serán los que matarán las ovejas, y no el lobo, en una metáfora de lo que hacen los gobernantes con los súbditos de la época o los ciudadanos de hoy; alguaciles, escribanos, jueces, abogados, brujas, gitanos, moriscos, poetas y comediantes, formarán el carrusel de personajes que no escaparán a la crítica cervantina, dejando en el mismo hospital o manicomio, por peligrosos, a un científico o alquimista, a un matemático, un poeta y un jurista, cada cual con sus propuestas para una mejor vida y gobierno de la república.

El ambiente descrito resulta elocuente. Entre tantas y tan vívidas escenas se dejan entrever posturas de carácter humanista sobre la literatura planteando la necesidad de  considerarla útil y educativa, cualidades muy alejadas de las novelas pastoriles o las de caballerías, así como elogios de algunas virtudes como la humildad, que es “la base fundamental de todas las virtudes [  ], allana inconvenientes, vence dificultades [  ], de los enemigos hace amigos, templa la cólera de los airados y menoscaba la arrogancia de los soberbios [  ], madre de la modestia y hermana de la templanza.”

Obra de teatro en el cuaderno Lucernarios: El coloquio de los perros, de Miguel de Cervantes, en la versión y dirección de Ma Zhenghong y Alejandro González Puche puesta en escena por Laboratorio Escénico Univalle de Colombia.
Entrada en este cuaderno: El coloquio de los perros, de Miguel de Cervantes, en la versión y dirección de Ma Zhenghong y Alejandro González Puche puesta en escena por Laboratorio Escénico Univalle de Colombia.

González Alonso

Pinturas de la artista vasca Sofía Gandarias

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