Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo sexagésimo sexto

don-quijote-y-su-fiel-acompanante-sancho-panzaEl ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo sexagésimo sexto

 Que trata de lo que verá el que lo leyere o lo oirá el que lo escuchare leer

Vuelve don Quijote a su pueblo, derrotado por el Caballero de La Blanca Luna. Y vuelve –acompañado por Sancho que lo consuela- lamentándose de la derrota y empeñado en cumplir con honor la palabra empeñada de recogerse por espacio de un año en su casa sin ejercer el oficio de caballero andante. Sancho se adapta a los deseos de su amo, unas veces con unos argumentos y otras con los contrarios, pero quejándose de tener que hacer las jornadas de este camino a pie por llevar sobre el rucio las armas del desarmado caballero.

Cuando parece que van a llegar a un acuerdo para que Sancho pueda seguir el viaje montado sobre su burro, aparece un personaje, en traje de cartero, que los reconoce y saluda, identificándose como el lacayo Tosilos, servidor de los duques en cuyo palacio se hospedaron y donde recibieron numerosas y disparatadas bromas y burlas, entre las que destaca aquella de hacerle a Sancho gobernador de una ínsula sin agua que la rodeara llamada Barataria. Con ingenio y acierto, el gobernador Sancho resolvió los juicios que le presentaron, aunque su final fuera desgraciado y lleno de sustos y golpes. No fue el final lo peor, si se compara con el hambre que le hicieron pasar en los días de su mandato.

Pero antes de este encuentro con Tosilos, tuvo Sancho ocasión de mostrar su ingenio alSancho-Panza-en-la-ínsula-Barataria mediar en un conflicto entre unos lugareños acerca de las condiciones de la carrera que debían disputar un hombre muy gordo y otro muy flaco, y lo hizo con el permiso del poco animoso don Quijote y apelando a su experiencia de gobernador.

Los labradores, contentos, dieron por buena y acertada la sentencia de Sancho, alabando su discreción y suponiendo que, siendo así la del criado, la del amo debería ser mucho mayor.

Tosilos, tras presentarse, les contó el torcido final de su pretensión de casarse con la hija agraviada de la dueña doña Rodríguez, yéndose ella a un convento y recibiendo él un duro castigo del conde por no haber seguido el papel acordado en la broma del combate que debía haber librado con don Quijote haciéndose pasar por el caballero burlador de la muchacha y haber aceptado la derrota sin combatir para cumplir la pena –que para Tosilos era un premio- de desposar a la joven mancillada.

quesos de Tronchón6Les invita Tosilos a compartir un buen trozo de queso de Tronchón y el vino que guardaba en una calabaza. Rehusará don Quijote, que seguirá y esperará a su escudero algo más adelante, mientras Sancho y el lacayo del conde se dan con gusto al improvisado ágape. Y será la primera y única vez, de las veces que se nombra el queso a lo largo de la novela, que lo haga con el nombre propio de un queso aragonés de las tierras de Teruel, viniendo de las afamadas tierras manchegas por sus vinos y quesos; pero no será la única que don Quijote sea tildado de loco por Sancho, corroborando la afirmación de Tosilos al rehusar comer del queso y beber del vino: “Sin duda éste tu amo, Sancho amigo, debe ser un loco”. Y es que, ¿quién no vería locura en dejar pasar la ocasión de probar el queso de Tronchón? Vale.

González Alonso

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