La primera salida de Don Quijote de la Mancha

Primera salida de don Quijote

Toda la primera parte del Quijote fue escrita y publicada por Miguel de Cervantes Saavedra dividida en cuatro partes con sus correspondientes capítulos: del 1 al 8, del 9 al 14, del 15 al 27 y del 28 al 52. Tras la publicación de la segunda parte, un tiempo después de haber aparecido la apócrifa de Avellaneda, esas cuatro partes se considerarán una sola, y la segunda parte aparecerá sin otras divisiones que las correspondientes a los capítulos.

De lo que pudo o no pudo significar esa primera división ya se han hecho conjeturas y elaborado distintas hipótesis. Son notables las de Dominique Aubier (Don Quijote, profeta y cabalista.- Ed. Obelisco.- Barcelona, 1981) en su interpretación esotérica del Quijote en el que ve referencias claras al judaísmo concibiendo la novela como el “libro de la revelación”, una reinterpretación del Zohár de Moisés de León, y la voluntad de restablecer los verdaderos valores del conocimiento a la luz del libro mencionado. Llegará a la conclusión de entender como intencionalidad primera del Quijote la unión de las tres grandes religiones, judía, cristiana y musulmana De ahí que, en esta misma línea, interprete el significado de la aventura de los molinos de viento y la del vizcaíno (I, VIII).

Pero refiriéndonos al propósito que nos ocupa de esta primera salida de don Quijote, quiero manifestar con claridad que toda especulación sobre el texto literario de Cervantes no pasa de puro juego y entretenimiento de una lectura espectacular como es el Quijote. Miguel de Cervantes era escritor; no fue historiador, ni rabino, ni ideólogo, ni fanático religioso de ninguna religión. Como escritor no podía dejar de reflejar sus pensamientos y preocupaciones, los pensamientos de los demás y el estado de las cosas de su mundo y su época. Tratar de elucubrar sobre su obra más allá de estos límites no tendría sentido. Hablar de Cervantes y su obra, jugar con su realidad literaria, sólo puede tomarse como una manera de rendirle homenaje. Por eso, y porque como escritor lo que prima en Cervantes es lo literario, encontraremos incongruencias y contradicciones si lo tomamos al pie de la letra; pero la magia de la literatura y la habilidad especial de Cervantes es hacernos olvidar, ignorar o pasar desapercibidas esas incongruencias para hacer creíble y real su historia.

Retornamos, una vez más, a la primera salida –de las tres que llevó a cabo- del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (ingenioso caballero en la segunda parte), para trazar una posible ruta imaginada por nosotros y que Cervantes manejaría vagamente y con entera libertad sobre la topografía manchega.

Para el propósito señalado hemos de contar con la exactitud de los lugares literalmente nombrados, se les quiera atribuir luego, o no, otros significados, como es el caso de Mancha o mancha (escrito indistintamente con letra inicial mayúscula o minúscula) como referencia a los cristianos nuevos o judíos conversos, de una de cuyas familias con casi total certeza provenía el mismo Cervantes.

Y el primer nombre de todos ellos es El Toboso, en torno al cual, como en torno a Dulcinea, pivotará toda la novela. Luego tenemos Quintanar (de la Orden) y Puerto Lápice, con los que armar el imaginado paisaje de esta primera salida de don Quijote.

Tal vez Cervantes no hubiera pensado nunca escribir una obra tan extensa cuando, a partir del popular  “Entremés de los romances”, escribió los primeros ocho capítulos del Quijote. Es posible que de haber sido así el Quijote no hubiera pasado de ser otra novela ejemplar. Y quizás por eso al proseguir y darle fin a la inconclusa aventura del vizcaíno e inaugurar el capítulo IX, decidiera nombrarla como segunda parte. Tal vez.

El mencionado “Entremés de los romances” es una obra menor de escaso valor literario recuperada en el siglo XIX. Su origen es controvertido y se considera anónima. En ella se cuenta cómo un labrador llamado Bartolo, a fuerza de leer romances, pierde el juicio, y acompañado de un escudero llamado Bandurrio sale al mundo a emular las hazañas de los héroes del romancero.

Y seguimos en la intención de proponer una ruta para la primera salida del Quijote, una más y desinteresada, lejos de los intereses –legítimos- que a los manchegos les mueven en sus variopintas propuestas.

Así, fijado el pueblo de Dulcinea en el término de El Toboso, lo inmediato será imaginar el posible lugar de don Quijote, alter ego de Alonso Quijana o Quijano, Sancho Panza, Teresa Cascajo, Sanchica, el ama, la sobrina, el cura, el barbero, Juan Haldudo, el Bachiller Sansón Carrasco y cuantos personajes habitaron el indeterminado lugar patrio de todos ellos. Y, por las razones que luego se exponen, yo me he decantado por el pueblo de Miguel Esteban (que, además de por otras razones, lleva el nombre de Cervantes), a escasos siete kilómetros de El Toboso. A partir de aquí, ahí van las conjeturas y los paisajes imaginados de la ruta de esta primera salida del hidalgo don Quijote, mal armado caballero en una venta, jurando sobre el libro de asiento de las partidas de cebada libradas para las bestias e investido por un ventero socarrón, de pasado oscuro y complicado, sorprendido con los disparates que don Quijote dijo e hizo en su venta. Y seguro que con todo ello, Miguel de Cervantes sonreiría entretenido.

1.- Pueblo de don Quijote y Sancho: Miguel Esteban.

La razón de esta elección se basa en que se encuentra muy próximo a El Toboso (7 Km) y parece un lugar razonable para seguir los itinerarios que realizó don Quijote ajustándose al tiempo establecido en la novela, salvo las incongruencias que se mencionarán.

El otro pueblo más próximo sería Quintanar de la Orden (10 Km), pero hay que descartarlo porque es citado en la obra como el pueblo de Andresillo y su amo, el rico labrador Juan Haldudo.

Mota del Cuervo está también a 10 Km, lugar razonablemente próximo, pero hay que suponer que el pueblo de don Quijote estaba apartado de los caminos reales y principales, y éste se halla en la ruta de Madrid a Murcia, o Toledo a Murcia por Aranjuez.

Pedro Muñoz (13 Km), Campo de Criptana (18 Km) y Alcázar de San Juan (24 Km), además de encontrarse más distantes para el carácter de vecindad que se le atribuye en la obra, están situados sobre la vía principal a Puerto Lápice, en medio de una alta concentración de molinos de viento, lo que no cuadra bien con el tiempo real atribuido a las aventuras que vive el hidalgo.

2.- Momento de la salida: Antes del amanecer de un día del mes de julio.

3.- Hacia dónde se dirige: Se supone que sale sin rumbo fijo. La primera contradicción aparente es que sitúa esta salida en Los Campos de Montiel (Valdepeñas, Ossa de Montiel, Alcubillas, Montiel, Villanueva de los Infantes) cuando cualquiera de las localidades que forman esta comarca no cumple los requisitos ni de proximidad al Toboso ni del tiempo establecido para el recorrido, un día y medio entre la salida y la vuelta a casa después de ser armado caballero en la venta que encuentra al final de la jornada.

Pero estas consideraciones no tenían lugar, probablemente, en los tiempos de Cervantes, porque La Mancha era una extensión más reducida que la conocida actualmente y se distinguían, por un lado, las llamadas Manchas Bajas formadas por el Campo de Calatrava al sur de Ciudad Real y lindante con Córdoba y el Campo de Montiel contiguo a las provincias de Toledo y Jaén, que entraba en parte de Albacete y, por otro lado, las Manchas Altas de Toledo y de Montearagón en la provincia de Cuenca.

Por tanto, podemos concluir que dentro de los denominados Campos de Montiel se encontraban las localidades que hoy forman el Campo de San Juan, lo cual resuelve la paradoja inicial.

4.- A dónde pudo haber llegado: Después de una jornada a paso lento alcanza una venta. Podemos considerar una distancia en torno a los 25 Km como mínimo y 50 Km como máximo.

Entre los datos que nos da de la venta encontramos, que el dueño o mesonero es andaluz y que en la misma se encuentran dos mozas prostitutas que se dirigían a Sevilla con los arrieros, la llamada Molinera que era de Antequera y la llamada Tolosa que era de Toledo. Por tanto hay que pensar en el camino real de Toledo a Sevilla o una venta situada cerca de este camino. Salvo que los arrieros vinieran de la Mancha Alta de la parte de Cuenca.  Tembleque queda a 50 Km de Miguel Esteban y está en el mismo camino real; a 21 Km está la Villa de don Fadrique y a 32 Km encontramos Villacañas, el lugar más adecuado por la distancia y la situación estratégica que ocupa. Mota del Cuervo, a 22 o 23 Km podría ser otro lugar adecuado por la distancia recorrida y si para volver a Miguel Esteban se hubieran dirigido hacia Quintanar de la Orden, rodeando el Toboso, o si los arrieros no vinieran desde Toledo, como hemos dicho. Lo que sí se dice es de dónde venían y a dónde iban los mercaderes toledanos: venían de Toledo e iban a Murcia. Podría, entonces, cuadrar bien con los sucesivos encuentros de Andresillo y los mercaderes toledanos que se dirigen a Murcia.

Ahora bien, considerando el dato de que en la época había 3 ventas: Puerto Lápice, Las Motillas y Manjavacas (cerca de Mota del Cuervo), será ésta la que mejor se adecue a la distancia y los acontecimientos posteriores a ser armada caballero.

5.- Descripción de la vuelta: Sale de la venta al amanecer. A poco (hay que determinar cuánto es este poco) se encuentra con el vecino de Quintanar de la Orden, el rico campesino Juan Haldudo, que azotaba a su criado Andresillo en un bosque de encinas situado a mano derecha. Libera a Andresillo y sigue adelante hasta que Rocinante toma el camino de casa en un cruce de cuatro caminos. De allí a 2 millas tropieza con los mercaderes toledanos que lo malhieren y abandonan en el camino donde lo encuentra un vecino de su mismo pueblo que venía del molino, lo recoge y lo lleva al pueblo, llegando al anochecer.

Hay que suponer que el vecino venía de un lugar con molino de viento y que estaba relativamente cerca del pueblo y como en Miguel Esteban no había, lo más cerca que les quedaba era El Toboso o Quintanar de la Orden.

Y 6.- Propuestas del recorrido en la primera salida:

Opción a.- Miguel Esteban hacia Quintanar de la Orden para seguir por la Puebla de Almuradiel, la Villa de Don Fadrique hasta Villacañas, a unos 32 Km.

El inconveniente estriba en determinar ese a un poco a que alude al salir de la venta armado caballero, pues el encuentro con Andresillo y su amo debería producirse a la altura de la Villa de Don Fadrique, ya que de allí a 2 millas, unos 4 Km, estaríamos cerca de la vía principal a Murcia por la que podrían acercarse los mercaderes toledanos y, prácticamente, en el camino a casa donde fue encontrado por su vecino.

La Villa de Don Fadrique queda en el camino a Murcia viniendo de Toledo, pero fuera éste el lugar o el siguiente, La Puebla de Almuradiel, la venta de donde partiera don Quijote después de ser armado caballero, no podía encontrarse de frente con los mercaderes toledanos que se dirigían a Murcia. En la venta, además, había dos mujeres mozas, prostitutas, que acompañaban a unos arrieros que iban a Sevilla. La venta quedaría a desmano si estos arrieros vinieran de Madrid o Toledo, aunque podría ser una ruta si venían de la Mancha Alta (Cuenca). Por todo ello, tal vez habría que desestimar esta opción aunque las distancias puedan corresponderse con el tiempo empleado en la salida y vuelta a casa. Además, suponer una venta en estos lugares resulta impensable, porque no había y Cervantes tendría in mente alguna de las existentes.

Opción b.- Se iniciaría saliendo de Miguel Esteban y atravesaría o rodearía El Toboso para llegar a la venta de Manjavacas, cerca de Mota del Cuervo. La vuelta, entonces, habría podido ser siguiendo en dirección a Quintanar de la Orden para dirigirse a casa en el cruce de caminos de los alrededores.

Esta ruta encaja perfectamente con los distintos encuentros que don Quijote tuvo en el día y medio de aventuras, siempre que los arrieros que llegan a la venta vinieran de la Mancha Alta de Montearagón (Cuenca). En este supuesto el camino principal les llevaría por Campo de Criptana, Alcázar de San Juan y Daimiel, para en Ciudad Real seguir el camino real a Córdoba y Sevilla. Se nos dice que los mercaderes que se encontró de frente don Quijote venían de Toledo. Después de un cruce de cuatro caminos, Rocinante tomó la ruta de vuelta a casa y yendo en dirección a Quintanar de la Orden tuvo el enfrentamiento y apaleamiento de los mercaderes toledanos. No hay problema, ya que el camino real Toledo-Murcia, también cruza en un ramal Miguel Esteban y pasa por el Toboso y Manjavacas. Tendríamos la aventura o desventura de Andresillo a poco de salir de la venta de Manjavacas y luego, pasado Mota del Cuervo y a la altura del cruce para tomar a la izquierda hacia El Toboso y Miguel Esteban, se produciría el encuentro con los mercaderes toledanos, o bien pasado El Toboso, en el mismo camino que podía traer el vecino de don Quijote que venía de moler de un lugar cercano, o bien Quintanar de la Orden, que tenía molinos,  o del mismo Toboso camino de Miguel Esteban.

La distancia, para ser recorrida a paso lento, como dice el autor, suma entre unos 25  a 35 Km., que se puede considerar bastante adecuada. Vale.

González Alonso

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