Las dos doncellas

Las dos doncellas
Novelas ejemplares

Miguel de Cervantes Saavedra

Los enredos, accidentes y casualidades se suceden en esta novela ejemplar con una historia de amor y celos, pero –sobre todo- de honor. Y todo se resuelve, finalmente, en matrimonio y duelo de caballeros.

El argumento de “Las dos doncellas” desarrolla las andanzas, incidentes y vicisitudes de dos muy jóvenes y hermosas damas a las que prometió matrimonio un mismo joven, apasionado y apuesto caballero; la una, enamorada y con la promesa escrita y firmada de ser desposada; la otra, además de enamorada, tomada por esposa en el lecho y con el compromiso de hacerlo ante el altar.

Como el caballero en cuestión desaparece sin dar cumplimiento a lo ofrecido, ambas mujeres se lanzarán tierra adelante en su busca vestidas de hombre. Quiere la casualidad que tome parte en la aventura el hermano de una de ellas en el encuentro fortuito en una posada. Y también que coincidan los tres en el mismo viaje, que el hermano de la una –compañero de estudios en Salamanca del fugado- se enamore perdidamente de la otra en lo que dura su periplo, y que así lleguen a encontrarse con el huido en Barcelona, embarcado en unas galeras que partían a Italia.

Reunidos todos ellos tras una accidentada escaramuza entre los de las galeras y las gentes de la ciudad en las playas de Barcelona, todo se aclara y declara y todos se casan, la una con el hermano de la otra y la otra con el fugado y herido caballero tras los hechos violentos protagonizados orillas del mar. Tras esto, deciden peregrinar a pie a Santiago de Compostela antes de retornar  sus pueblos de Sevilla y a tiempo de detener el duelo que a lanza y a caballo entre los tres padres involucrados en el engaño, el del joven huido y engañador y los de las dos jóvenes doncellas.

En la novela se citan lugares como Castiblanco y el mesón donde se encuentran los hermanos, yendo la hermana disfrazada de hombre; Igualada, lugar en el que hacen aparición los bandoleros y la segunda joven abandonada, vestida de hombre y despojada tras el asalto; el Monasterio de Montserrat, que visitarán a la vuelta de Barcelona todos felizmente casados; y la ciudad de Barcelona, para la que Miguel de Cervantes reservará las siguientes elogiosas palabras: “[ ]flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los extranjeros, escuela de caballería, ejemplo de lealtad y satisfacción de todo aquello de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso deseo.

De esta historia, según Cervantes, “los poetas de aquel tiempo tuvieron ocasión donde emplear sus plumas, exagerando la hermosura y los sucesos de las dos tan atrevidas cuanto honestas doncellas, sujeto principal de este extraño suceso”. Con lo cual, todo está ya dicho.

González Alonso

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