La señora Cornelia

La señora Cornelia – Novelas ejemplares
Miguel de Cervantes Saavedra

Dos jóvenes caballeros, amigos y estudiantes en Salamanca, deciden abandonar sus estudios e ir a Flandes para ver mundo y enrolarse en el ejército. Sus padres, advertidos de sus pretensiones, les piden que vuelvan a España con tantas y tan buenas razones que así lo harán, no sin antes proponerse conocer, al menos, todas las ciudades más importantes de Italia. Vistas todas, descubren en Bolonia su universidad y quieren continuar allí sus estudios, a lo que sus padres acceden de buen grado.

En Bolonia, Juan de Gamboa y Antonio de Isunza, tendrán noticias de la afamada belleza de una joven noble llamada Cornelia, huérfana de padre y madre, que vive protegida por su hermano Lorenzo y a la que no conseguirán ver nunca dadas las precauciones tomadas por ella misma y su propio hermano.

Así da comienzo esta novela en la que Miguel de Cervantes plasma sus experiencias en los territorios italianos de la corona española y su influencia italianizante. El argumento se desarrollará en una ciudad italiana y los personajes principales serán el mismo duque de Ferrara y la joven Cornelia perteneciente a la ilustre familia de los Bentivoglio. Novela de amor, de honor, de relaciones ocultas entre el duque y la joven que traerán en secreto al mundo y fuera del matrimonio a un niño alabado por su belleza. De cómo el hermano de Cornelia busca deshacer el agravio y de cómo en medio del enredo se encuentran los dos jóvenes españoles de la patria vizcaína, don Juan y don Antonio, va dando cuenta Cervantes con soltura.

El final de la novela no puede menos que ser feliz, aunque antes nos haga pasar por situaciones y circunstancias que llevarán a la joven Cornelia y su recién parido hijo de un lugar a otro, escondiéndose o buscando la manera de resolver el tremendo lío en el que los dos jóvenes vascos intervendrán de manera fortuita y azarosa de manera generosamente desinteresada para lograrlo.

Sobre el relato pesan, más que las situaciones forzadas y las coincidencias inverosímiles, el valor de la acción y el fondo del retrato de la sociedad aristocrática, sus contradicciones, los prejuicios e impedimentos para el casamiento entre los enamorados de muy diferente rango y posición, la fuerza del amor y las pasiones que todo lo allanan, y la resolución de lavar y poner a salvo el honor restituyendo la honra de la mujer mediante las armas o mediante el matrimonio. Porque ante semejantes encrucijadas no valen los buenos sentimientos e intenciones sólo, sino las buenas obras de acuerdo con las creencias religiosas y morales establecidas.

Y así como el amor triunfa en los corazones honestos, triunfará su fruto entre los enamorados a pesar de los prejuicios sociales, que –como suele decirse- resulta del todo imposible e inútil intentar poner puertas al campo.

González Alonso

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