Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo decimonoveno

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo decimonoveno

Donde se cuenta la aventura del pastor enamorado, con otros en verdad graciosos sucesos

En el encuentro con los campesinos y estudiantes se anuncian, como cosa extraordinaria y nunca vista, las bodas del rico campesino Camacho con la hermosa y jovencísima Quiteria, que se celebrarían en un gran prado cubierto y con un esplendor incomparable, a decir de todos.

Hablando de los linajes del joven Camacho y el de su prometida Quiteria, Francisco Rico afirma que “no es imposible que aluda a algún antepasado judío converso por parte de Camacho” cuando Cervantes escribe que ya no hace falta pararse en este asunto, ya que “las riquezas son poderosas de soldar muchas quiebras”. Lo que, dicho a la pata la llana, el dinero todo lo arregla y disculpa, incluso el ser judío converso.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo decimoctavo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo decimoctavo

Casa del Caballero del Verde  GabánDe lo que sucedió a don Quijote en el castillo o casa del Caballero del Verde Gabán, con otras cosas extravagantes

 Resultan destacables en este capítulo, además de su frescura y originalidad, algunas cosas como la alusión a la industria de las tinajas del Toboso en manos, mayoritariamente, de moriscos; también el vocabulario sobre la ropa: valones (calzones o greguescos recogidos en las rodillas), el jubón de gamuza, el cuello a la valona sin randas, los borceguíes, los zapatos, el tahalí o el herreruelo; del mismo modo puede destacarse el interés que sobre el tema de la poesía y los poetas manifiesta don Quijote. Don Lorenzo, hijo del caballero don Diego de Miranda, resulta que era poeta, aunque se confiesa mero diletante de la misma, lo que hace que don Quijote alabe la virtud de la humildad “porque –según su parecer- no hay poeta que no sea arrogante y piense de sí que es el mayor poeta del mundo”. Al hilo de la cuestión opina sobre los premios literarios, denunciando con ironía que siempre el primero está concedido de antemano, por lo que el segundo siempre será el primero y el tercero será el segundo, con lo que –realmente- el primer premio de un concurso será también siempre el tercero.

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