Don Quijote de la Mancha.- Primera parte, capítulo trigésimo tercero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Primera parte.- Capítulo trigésimo tercero

Donde se cuenta la novela del “Curioso impertinente”

SeducciónLa acción se sitúa en Florencia. Dos amigos de familias principales y muy ricas comparten gustos, confianza y confidencias que cimentan y consolidan una amistad envidiable. Lo sorprendente del caso es que, cuando uno de ellos se enamora y consigue casarse con una hermosa mujer perteneciente también a una rica y noble familia, le pide a su amigo que ponga a prueba la fidelidad de su reciente y bella esposa requebrándola y poniendo ante ella riquezas, regalos y promesas.

La estúpida propuesta del amigo es recibida con alarma por el otro, que intentará hacerle ver lo necio de esta petición con toda clase de argumentos y razones para poner de manifiesto lo inconveniente y arriesgado de esta aventura en la que solamente puede salir perdiendo al poner en peligro la relación con su esposa y la de su propio amigo, fuera cual fuera el resultado de la respuesta que diera la mujer.

Los atinados consejos y razonamientos esgrimidos por su amigo no le harán desistir de su empeño al primero, que confiesa su decisión de llevar adelante esta empresa confiándosela a otro hombre. Ante tal eventualidad, el amigo accederá con la intención secreta de fingir llevar a cabo la prueba y dejarle satisfecho con una pronta e imaginada negativa de la mujer a sus requerimientos amorosos.

El marido se da cuenta pronto del engaño, se lo recriminará duramente a su amigo y a éste no le quedará más remedio que actuar como seductor de la mujer de su mejor amigo, con todas las ventajas y facilidades prestadas por éste.

Requiebro y seducciónY pasó lo que tenía que pasar. El amigo, fijándose detenidamente en la mujer, acabará enamorándose de ella y ésta, sorprendida y desconcertada, sin responder palabra a la declaración de amor recibida, abandona la estancia y escribe inmediatamente una carta a su marido para, sin comentarle nada sobre lo ocurrido, pedirle que volviera a casa sin pérdida de tiempo.

De la carta, la respuesta y la continuación de la trama de esta novela, ya es cosa del capítulo siguiente. Mientras tanto, lector, haz tú mismo las conjeturas sobre el sorprendente final que puede esperarse de petición tan impertinente y la situación creada.

González Alonso

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