Don Quijote de la Mancha.- Primera parte, capítulo trigésimo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Primera parte.- Capítulo trigésimo

Que trata del gracioso artificio y orden que se tuvo en sacar a nuestro enamorado caballero de la asperísima penitencia en que se había puesto

Don Quijote, que iba corrido con las palabras del cura sobre la aventura de la liberación de los galeotes y el responsable de tal despropósito, y no decía nada, oye cómo Sancho, sin reparar en el apuro del caballero andante, confiesa abiertamente que fue su amo el mismo que dio aquella libertad a aquellos desalmados, aunque –puntualiza- advertido de que “mirase lo que hacía, y que era pecado darles libertad, porque todos iban allí por grandísimos bellacos”. Don Quijote, enfadado, le llama majadero y hace una encendida defensa de su acción como caballero andante y sujeto a las reglas de caballería según las cuales, al margen de la cualidad de las personas, “sólo le toca ayudarles como menesterosos, poniendo los ojos en sus penas y no en sus bellaquerías”.

En este capítulo, Cervantes hila fino con algunas ironías y pone en boca de don Quijote una de las declaraciones de amor a Dulcinea más apasionadas de cuantas se suceden a lo largo de la novela. Así sucede que Dorotea, en la invención de su historia como princesa Micomicona para conducir a don Quijote a su casa, se burla del caballero contando que le habían hablado de un tal don Azote o don Cigote, en lugar de don Quijote. El cigote era “carne asada, picada y acompañada de diferentes salsas, frías o calientes”, y fue, con la olla y el salpicón, uno de los platos básicos del XVI y XVII. Su significado primero (muslo) hace que algunos lo emparienten con la palabra quijotepieza de la armadura, muslera” (Nota al pie del capítulo XXX,pág.38, parte I, de la edición de Fco. Rico.- Ed. Crítica,2001). Pero también hablará de España como si formara parte o fuera un lugar de La Mancha. ¿Confusión geográfica de Dorotea? ¿Intento de burlarse de don Quijote? ¿Alusión a una España “manchada” o habitada por judíos conversos perseguidos? Más adelante considerará Osuna como puerto de mar, siendo auxiliada por el cura para enmendar el error y situar el desembarco de la princesa en Málaga. Podría tomarse como un lapsus o el intento de burlarse de don Quijote, aunque éste enseguida se da cuenta y llama la atención sobre la incongruencia; podría considerarse, también,  como la interpretación de su historia fingida como la de su propia vida hecha literatura, ya que ella procedía de Osuna.

La declaración amorosa de don Quijote llegará cuando, al renunciar a casarse con Dorotea en su papel de reina Micomicona y aceptar la aventura de descabezar al gigante, Sancho –que ve en esta decisión peligrar su negocio- hace una defensa a ultranza de la belleza de Dorotea para merecer ser desposada, poniendo por detrás los méritos de Dulcinea. Don Quijote reaccionará de forma airada levantando su lanzón y descargándolo sobre las espaldas del escudero que caerá por tierra. Dorotea mediará para que el lance no vaya a más y pone paz entre ambos, pidiendo disculpas Sancho, desdiciéndose de la comparación con Dulcinea y la desigual belleza con Dorotea, aunque –confiesa- no haberla visto jamás o haberla visto a bulto, como explicó cuando su amo, sorprendido, le dijo que eso era imposible si le había llevado su carta. Sancho besará las manos del caballero, que aceptará solemnemente, y de igual manera le perdona a Sancho.

Sobre Dulcinea, don Quijote afirma que es y será su valor quien infunde fuerza a su brazo para conquistar reinos, cortar la cabeza a los gigantes y hacerle a Sancho gobernador, ministro o rey, porque, sigue, “ella pelea en mí y vence en mí, y yo vivo y respiro en ella, y tengo vida y ser”. O sea, que don Quijote no existiría sin el personaje de Dulcinea, el cual vive solamente en su pensamiento y palabras, actuando desde su ensoñamiento y que jamás hará aparición en la novela.

Junto a estas declaraciones, llama la atención el conjunto de insultos que dirige a Sancho, tales como villano ruin, bellaco descomulgado, gañán, faquín, belitre, socarrón de lengua viperina o hideputa bellaco.

Reanudando la marcha, don Quijote le pide a Sancho que se adelante un poco para hablar con él. Mientras el resto de la comitiva, cura, barbero, Dorotea y Cardenio, comentan la extraña locura del caballero y cómo, aparte del tema de la caballería, puede comportarse con lucidez y emitir juicios muy sensatos sobre todas las cosas, don Quijote le preguntará a Sancho por la carta enviada a Dulcinea y la respuesta a la misma. Sancho confiesa que no llevó la carta y don Quijote así lo cree porque él mismo la encontró entre sus ropas después de irse Sancho con el encargo. Sancho explica que no volvió a por ella porque se la sabía de memoria, aunque ahora ya la había olvidado después de mandársela pasar a papel a un escribano. Don Quijote le apremia para que le cuente lo que le pareció y dijo su señora Dulcinea, justo donde concluye el capítulo y deja en suspenso el final de esta historia…

González Alonso

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