Don Quijote de la Mancha.- Primera parte, capítulo décimo tercero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Primera parte.- Capítulo décimo tercero

Donde se da fin al cuento de la pastora Marcela con otros sucesos

En el camino al lugar del entierro de Grisóstomo aparecen, por un lado, seis pastores con pellica negra y coronadas las cabezas con guirnaldas de ciprés y de amarga adelfa, y por otro dos gentiles hombres a caballo. Por un lado se apunta con calculada ambigüedad al luto cristiano en la celebración pagana del entierro, por otro y con el uso del apelativo gentil y la aparición más adelante del de gentilidad como sinónimo de paganismo, nos remite a la costumbre y tradición judía de adscribir este nombre a los no creyentes de su fe.

Entierro de Grisóstomo.- Don Quijote de la ManchaTras el encuentro entablan conversación con don Quijote. Cuando le preguntaron el porqué de vestir del modo como iba vestido, y escuchando la respuesta de don Quijote, lo tomaron por rematadamente loco, aunque discretamente lo callan. Le preguntan a continuación qué era eso de los caballeros andantes, y don Quijote les explica con una retórica ampulosa y arcaica la historia del rey Arturo y el origen de la caballería, sin obviar las leyendas donde la magia y los encantamientos tienen asentada carta de naturaleza. Entre los caballeros que cita para ilustrar su explicación estará Tirante el Blanco. Seguidamente compara la importancia de su profesión y la de los soldados con la religiosa de los frailes, asegurando que con las armas tratan de alcanzar lo que los religiosos piden pacíficamente a los cielos, que es el bien en la tierra, siendo –afirma- verdaderos ministros de Dios y brazos por los que se ejecuta la justicia.

Lo dicho debería dar contento a censores y autoridades viendo en lo escrito por Cervantes un reflejo y justificación de la institución inquisitorial con su tribunal eclesiástico y el brazo secular ejecutor; pero, como Cervantes no da puntada sin hilo, casi de tapadillo incluye la posible gentilidad o paganismo de la caballería andante, pues –según uno de los interlocutores- los caballeros andantes se encomiendan antes a sus damas que a Dios en las batallas. Una de cal y otra de arena.

Dulcinea del Toboso.- Don Quijote de la anchaDon Quijote tendrá ocasión de exaltar la belleza y las virtudes de Dulcinea cuando es preguntado por la calidad, origen y cualidades de su dama, en términos como su calidad, por lo menos, ha de ser princesa, pues es reina y señora mía; su hermosura, sobrehumana, pues en ella se vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quiméricos atributos de belleza que los poetas dan a sus damas: que sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve, y las partes que a la vista humana encubrió la honestidad son tales, según yo pienso y entiendo, que sólo la discreta consideración puede encarecerlas y no compararlas.

Lo que todos los presentes, incluídos los cabreros, pensaban y creían de la falta de juicio y fantasias de don Quijote, Sancho –muy al contrario- las tenía por muy buenas y verdaderas, y en lo único que dudaba algo era en creer aquello de la linda Dulcinea del Toboso.

Se reúne la comitiva de don Quijote con la de los pastores que traen el cuerpo si vida de Grisóstomo y se disponen a enterrarlo al pie de la montaña, siguiendo las últimas voluntades del fallecido.

Grisóstomo y Marcela. El entierro de Grisóstomo.El enterramiento prosigue con un ritual absolutamente pagano y en ausencia de símbolos religiosos, como ya se explicó en el comentario sobre el capítulo anterior, tomando la palabra uno de los amigos de Grisóstomo para elogiarlo vivamente en todo y acusar a Marcela de ser la causante de su muerte, tachando de ingratitud y crueldad el haberlo rechazado. Agregó que, tal cual también había dispuesto Grisóstomo, daría al fuego todos los papeles que había escrito y que lo haría allí mismo. Le piden encarecidamente que no lo haga con varias y distintas razones, pero solamente accede a salvar algunos de ellos que uno de los acompañantes ya había tomado en sus manos y entre los que se encontraba la Canción desesperada, el último de sus escritos, al que se dispone a dar lectura en voz alta.

La también calculada ambigüedad sobre el suicidio queda subrayada con el uso del término desesperada atribuido a la canción compuesta por Grisóstomo, pues desesperada puede interpretarse como la pérdida de esperanza o como suicidarse. Como se ve, hábilmente, nos presenta Cervantes el tema del suicidio en el cuento intercalado en la novela salvando con sutileza las reticencias y censura de la Iglesia.

Y en este punto se detiene la narración y da fin el capítulo XIII de esta primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

González Alonso

Los pastores llevan a enterrar el cuerpo de Grisóstomo.

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