Don Quijote de la Mancha.- Primera parte, capítulo undécimo

Don Quijote de la Mancha
Miguel de Cervantes

Primera parte, capítulo undécimo

De lo que sucedió a don Quijote con los cabreros

Este breve y ameno capítulo nos acoge al anochecer en la majada de unos cabreros que estaban cocinando una suculenta caldereta puesta al fuego y por la que Sancho pierde los sentidos sin olvidar la devoción debida al generoso vino.

Don Quijote, sentado sobre un dornajo vuelto del revés que le ofrecieron sus anfitriones y ante el rústico mantel tendido en el suelo formado por unas pieles de ovejas, invita a Sancho a sentarse a su lado de igual a igual, comiendo en su plato y bebiendo por donde él bebiere, de modo que pudiera apreciar el bien que en sí encierra la andante caballería y porque viera que era su oficio como el amor, de quien se dice que todo lo iguala. Sancho deniega la invitación confesando preferir hacerlo solo y sin someterse a ceremonias y remilgos que le impidan comer cuanto le plazca y beber otro tanto, además de no tener que sujetarse los eructos que él conoce por regüeldos. Pero don Quijote le hace sentar acusándole de descortés con razones que Sancho replica, aunque finalmente aceptando la última indicación de su amo. Sigue leyendo