Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo cuadragésimo quinto

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo cuadragésimo quinto

De cómo el gran Sancho Panza tomó posesión de su ínsula y del modo que comenzó a gobernar

 Sancho Panza hace su entrada en la ínsula Barataria con toda pompa, acompañamiento y toque de campanas. Miguel de Cervantes, como es habitual en él, juega con los posibles significados del lugar aragonés convertido en isla, al que llama Baratario, pudiendo aludir el nombre de la ínsula a lo barato o gratuito de alcanzar el gobierno. Sea como sea, Sancho entrará en la villa y la gente que lo recibe –la que estaba al cabo de la broma como la que no- se admira de su figura, traje, barbas, gordura y  pequeñez.

Cuando Sancho pregunta por lo que dice un cartel escrito con grandes letras en la pared de enfrente, le dicen que está escrita la fecha en la que toma posesión del gobierno de la ínsula Barataria el “señor don Sancho Panza”. Sancho dice no reconocerse en ese “don” que no han tenido nunca ni él ni sus antepasados y se muestra dispuesto a terminar con tantos “dones y donas” que con tanta facilidad se usan en su ínsula. Se trata, naturalmente, de un juego de palabras utilizando las diferentes acepciones del vocablo “don” que encierra una crítica social. Sigue leyendo

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Don Quijote, profeta y cabalista.- Dominique Aubier

Don Quijote, profeta y cabalista
Dominique Aubier

Ediciones Obelisco, Barcelona-1981

Que un autor no puede escapar a su tiempo es cosa natural y generalmente admitida sin discusión. Miguel de Cervantes Saavedra, el escritor, o fue excepción. Como poeta, como dramaturgo, como novelista, reflejó el mundo que lo rodeaba y proyectó sus sentimientos, miedos, ideas y pensamientos que interpretaban o trataban de explicar ese mundo de su época desde su personal subjetividad.

El caso, en el caso de Cervantes, es que no estaba del todo clara la ascendencia judía de su familia. No era una cuestión baladí en la época. La limpieza de sangre había que demostrarla y, por supuesto, pagarla con la compra de títulos de nobleza que Cervantes y su familia nunca consiguieron. Fuera judío converso o simplemente judío, también es cierta su formación erasmista. Y todo ello representaba un riesgo serio ante una Inquisición extremadamente atenta.

Pero el escritor, decimos, no escapa en ningún caso a sí mismo y su mundo. Por eso, en la lectura de sus obras, no dejamos de hallar rastros de lo que significó su vida, detalles de las experiencias, creencias y pensamientos. Es lo que Doninique Aubier, en su obra “Don Quijote, profeta y cabalista”, viene a descubrirnos. Y lo hará rastreando la monumental obra cervantina en una dirección determinada, la de los indicios y pruebas de estar ante un libro encriptado, un auténtico tratado de conocimiento esotérico, lleno de simbolismos y claves hebraicas a través de una prosa cercana, asequible, y una historia inverosímil que consigue, como el mismo Cervantes quería, que el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla. Sigue leyendo

Guía cervantina

GUÍA CERVANTINA:

MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.- Biblioteca de Cultura.- Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.- Gobierno de España

Como se explica en la introducción a este texto, trabajo llevado a cabo para la conmemoración del IV Centenario de la muerte de Cervantes (1516/2016), es un buen recurso para la consulta de la obra del autor del Quijote así como de muchos de los trabajos de investigación sobre la misma llevada a cabo por distintos autores:

Esta guía está estructurada en seis grandes bloques, de los cuales encontramos en el primero biografías y obras sobre la figura de Cervantes; en el segundo hemos incluido las ediciones de algunas de sus obras más destacadas; en el tercero encontramos estudios críticos y literarios de su obras. A continuación un cuarto bloque con catálogos de exposiciones, homenajes y ponencias de congresos; para finalizar con un apartado dedicado al contexto histórico, social y cultural de su época y con un último bloque dedicado a las fuentes bibliográficas y documentales. También hemos incluido un apartado con una recopilación de enlaces de interés que se pueden consultar en internet. (Sic)

Dulcinea del Toboso, una nueva mirada

Dulcinea del Toboso, una nueva mirada

El personaje de Dulcinea, stricto sensu, lo podemos tomar por la dama idealizada del hidalgo don Quijote cuando decide echarse al mundo en busca de aventuras al modo de los antiguos caballeros andantes. Podemos entender que Dulcinea encarna el amor caballeresco. Y podemos reflexionar sobre lo que dicho amor significa, cómo se construye, cómo actúa y cómo determina la conducta de don Quijote (Dulcinea, el amor y las mujeres.– en este mismo cuaderno).

Pero, naturalmente, caben otras interpretaciones de este personaje y del Quijote. La escritora e investigadora Doninique Aubier nos ofrece una de ellas, arriesgada y sugerente, en su libro “Don Quijote, profeta y cabalista” (Ediciones Obelisco, 1981). En su interpretación del Quijote como libro que encierra las claves para una lectura a la luz del Zohár, escrito por Moisés de León en el siglo XIII, Dulcinea –que en una lectura literal es la dama idealizada del caballero- cobra otra dimensión y significado.

Vale la pena considerar sus hipótesis y explicaciones partiendo del supuesto de que el Quijote sea un libro encriptado, un tratado monumental del conocimiento en lenguaje cabalístico. Tendremos en cuenta que cuando don Quijote acomete una aventura reclama siempre de su victoria solamente una cosa: que se reconozca la superioridad en todo de Dulcinea. Es Dulcinea quien inspira a don Quijote el ansia de “restaurar la justicia”, de corregir los errores y volver a la senda del bien. Observamos cómo el caballero actúa en nombre de la Verdad, el Verbo. Y el Verbo es designado por los judíos mediante el nombre femenino de Schekina o Gloria de Dios que es quien se dice que acompaña a los judíos en su exilio errante. Tenemos, pues, a un caballero andante o “errante”, invocando la Gloria de Dios, que es femenina en el ideario judío. En España se filtra en lo popular esta misma idea, de tal modo que en muchos lugares de Andalucía todavía cuando un hombre presenta a su mujer, dice: “aquí, mi gloria”. Es de suponer que hace 400 años esta idea no resultara en modo alguno extraña. Don Quijote es aquí totalmente judío; lo que ha aprendido de los libros (novelas de caballería o según D. Aubier, el Zohár) lo representa en Dulcinea –Dulzura- sobre la apariencia sólida de una campesina del Toboso. Sigue leyendo

El vuelo de Clavileño.- Juan Mayorga

El vuelo de Clavileño
Teatro Tribueñe

Festival Internacional de Teatro Clásico
Almagro, 26 de julio de 2019-Corral de Comedias

Cuadro escénico: Miguel Pérez-Muñoz (Don Quijote); José Luis Sanz (Sancho Panza); Zalo Calero (Duque); Virginia Hernández (Duquesa); Mª Luisa García Budí (Marquesa Trifaldi); Matilda Juárez (Dama 1); Ana Moreno (Dama 2); Juan Sanz (Eclesiástico)

Cualquier aportación, si es honesta e inteligente, a la comprensión del mundo de Miguel de Cervantes, es buena. Y oportuna. La propuesta escénica de “El vuelo de Clavileño”, por el Teatro Tribueñe, con la dirección escénica y la versión de Irina Kouberskaya, lo es.  Buena y oportuna.

Si Irina buceó con pasión y acierto por el capítulo 36 de la segunda parte del Quijote y otros pasajes, la manera de expresarlo por el elenco teatral de Teatro Tribueñe refleja no sólo la percepción exacta del mensaje a transmitir, sino la forma en la creatividad de cada actriz y actor para traernos a los personajes en su dimensión dramática sin renunciar a lo personal de la interpretación al abordar este trabajo de verdadero equipo.

La elección del diseño del vestuario, la escenografía, iluminación, efectos especiales, música, todo, ha servido al mejor resultado final.

¿Y de qué va, en todo caso, este vuelo de Clavileño? Recordemos: los duques acogen en su castillo a don Quijote y Sancho con el propósito de reírse de ellos haciéndoles soportar pesadas bromas. Es el momento de la novela en que don Quijote no tiene que gastar ni de ingenio ni de locura para vivir sus aventuras. Otros lo harán. Quienes lo rodean crearán para él esos mundos delirantes. Don Quijote lo acepta y cree, no sin algunos asomos de duda. En este caso, harán creer al hidalgo autoproclamado caballero andante que deberá afrontar la aventura del desafío de un gigante y, además, mago o encantador, a fin de liberar de una maldición o encantamiento a unas doncellas y una pareja de amantes. La manera de hacerlo será viajar al remoto reino de ese gigante sobre un caballo de madera guiado por una clavija que tenía en su cabeza, de ahí su nombre de Clavileño. Sigue leyendo

La ruta de Don Quijote.- Azorín

La ruta de Don Quijote
Azorín

Edición de José María Martínez Cachero
Cátedra-Letras Hispánicas.- Madrid, 1992

En todo viaje hay una legua de mal camino”, le espeta J. Ortega Munilla a Azorín, en aquel año de 1905, cuando el director de El Imparcial le encarga una serie de artículos sobre la Mancha quijotesca para el tercer centenario de la publicación del Quijote, le pone una pistola en las manos al sorprendido periodista y remata la advertencia con “y ahí tiene usted ese chisme, por lo que pueda tronar”.

Y es que viajar por La Mancha o por cualquier extensión española a principios del siglo XX, y hacerlo a golpe de rueda de carreta, no era moco de pavo. Las precauciones, no obstante, no fueron necesarias y los aproximadamente quince días de periodismo de Azorín transcurrieron con y con fortuna y sin un solo tiro.

La ruta de don Quijote” es, en fin, un libro de viajes naturales, físicos, materiales y literarios. El estilo de Azorín, prolijo en explicaciones, descripción de paisajes y perfiles psicológicos y antropológicos de las personas hechas personajes de las que nos habla, goza de frescura y algunas redundancias y, sobre todo, parten de un hecho preconcebido sobre los escenarios quijotescos. La discusión de la patria del hidalgo, ¿manchego o manchado? ¿o ambas cosas?, está resuelta de antemano a favor de Argamasilla de Alba. Y Azorín se pone a la tarea de escudriñar las razones de tal patria en la genética de sus habitantes, su idiosincrasia, habitados en su ser por esa recia hidalguía de la que, en sus formas, formaba parte la hidalguía del Caballero de la Triste Figura. Allí, en Argamasilla, encontrará en la vida, locura y curación de uno de sus prohombres, puesto en pintura sobre lienzo en la iglesia, la vida, locura y curación de un don Quijote, alter ego de Alonso Quijano, el Bueno, puesto sobre papel en pintura de palabras por Cervantes. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo cuadragésimo cuarto

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo cuadragésimo cuarto

Cómo Sancho Panza fue llevado al gobierno, y de la estraña aventura que en el castillo sucedió a don Quijote

El primer largo párrafo del capítulo es una digresión, reproche, crítica y declaración de técnicas y estilo narrativo a la hora de escribir una novela. Por boca de Cide Hamete, el moro tras el cual se encuentra Miguel de Cervantes, se queja de tener que apegarse al hilo de la historia de un loco caballero andante acompañado de otro no menos loco en el papel de escudero. Por eso, dice, en la primera parte había intercalado historias y novelas a fin de hacer el relato más ameno, con un resultado dispar entre los lectores que querían seguir el hilo de las aventuras y se encontraban distraídos con las novelas insertadas. En esta segunda parte declara que se ceñirá a la narración, mostrando así Cervantes “su conciencia de selección como la de su técnica, estilo y teoría de la novela, que no debe ser, según él, un pretexto para hablar del universo todo o para demostrar erudición y saberes enciclopédicos”(D. Quijote.- Fco. Rico, pg.980).

Los duques averiguan y leen los consejos que don Quijote deja escritos para que Sancho Panza los use en el gobierno de la ínsula; ambos se admiran, una vez más, de la locura e ingenio del caballero andante y organizan la marcha de Sancho hacia la supuesta ínsula. El encargado de dirigirla no era otro que el criado que había interpretado  a la Dueña Dolorida en la aventura de Clavileño. Sancho, que lo nota, se lo comunica a don Quijote, pero éste no quiere entrar en averiguaciones y le pide a Sancho que esté atento y le tenga informado de cuanto ocurra en el desempeño de su cargo como gobernador, lo que Sancho promete. Sigue leyendo

Las gallinas del Licenciado.- José Jiménez Lozano

Las gallinas del Licenciado
José Jiménez Lozano
Ed. Seix Barral .- Colección Biblioteca Breve (2005)

Con una naturalidad transida de ironía, y estilo y modo de decir muy cervantinos y del siglo de Cervantes, nos encontramos con unas gallinas turcas convertidas en protagonistas, como signo de distinción, exotismo y rareza, motivo de especulaciones sobre su naturaleza o propio ser mismo del ser gallinas y facultades, tales si hablan o no hablan y si lo hacen en griego o español, sus inclinaciones religiosas e, incluso, políticas, y en cuánto todo ello afectaría a su posesión, disfrute y uso, más allá del gastronómico para el que no pueden hallarse más que ventajas y beneficios saludables. Del final de la primera gallina constantinopolitana, con nombre propio y sultanesca, Basilisa, darán buena cuenta la necesidad y la voluntad de una de las protagonistas de la novela, la jovencísima mujer de Cervantes, Catalina, del lugar de Esquivias.

Porque lo que José Jiménez Lozano nos cuenta que mandó escribir el barbero amigo yJosé Jiménez Lozano del pueblo del Licenciado, y del mismo don Quijote, conocido como Quijada antes de ser puesto en la novela por Cervantes, es la vida del propio Miguel de Cervantes en Esquivias, tras su matrimonio con Catalina, y fuera de Esquivias, con la forma de hablar o cacareo de fondo de las gallinas. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo cuadragésimo tercero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo cuadragésimo tercero

De los consejos segundos que dio don Quijote a Sancho Panza

Seguirá don Quijote con los segundos consejos a Sancho “en lo que toca a cómo has de gobernar tu persona y casa” en una especie de ameno y animado decálogo sobre el aseo personal, ser limpio, cortarse las uñas, ir bien vestido, más que de manera ostentosa, con sencillez, o mandar vestir a la servidumbre con vestidos prácticos, no comer ajos ni cebollas, andar despacio, hablar con reposo pero sin afectación, comer poco y cenar menos, ser templado en el beber, pues “el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra”, no masticar a dos carrillos ni erutar (eructar) delante de nadie, así como no mezclar refranes sin ton ni son. Y continúa con cosas tales como la manera de subir a caballo, el dormir lo justo y ser diligente, no discutir sobre linajes y vestir ropilla larga y calza entera.

Cada consejo lo acompaña don Quijote de explicaciones como las de carácter lingüístico al hablar sobre el término erutar (eructar), su origen latino y su conveniencia en lugar de regoldar, considerado un vulgarismo o también cuando trata del sueño y hace un elogio de la diligencia como madre de la buena ventura, contraria a la pereza que impide llegar “al término que pide un buen deseo”. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo cuadragésimo segundo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo cuadragésimo segundo

De los consejos que dio don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula, con otras cosas bien consideradas

 Sancho, prudente y astuto, relativiza la importancia de ser gobernador de una ínsula en comparación con la inmensidad del Universo que dice vio y vivió en la aventura de Clavileño. El duque admite no tener potestad sobre el cielo para ofrecerle un espacio de él, pero sí puede ofrecerle el que corresponde a la ínsula en la tierra que Sancho acepta, eso sí, si la pretensión de salirse de donde le corresponde ni querer ser más que otros. El duque y Sancho parecen estar de acuerdo también en que lo de mandar y ser obedecido, ejercer el poder, es bueno y que una vez probado no se quiere dejar.

Sobre el traje de gobernador que le van a encargar dice Sancho Panza no necesitarlo, pues asegura que se vista como se vista no dejará de de ser Sancho; pero el duque le hace ver que hay y es bueno que haya trajes para ocasión y oficio y para el de gobernador encargará que sea la mitad de letras y la otra mitad de armas. Sancho confiesa su poca instrucción y pocas letras, que no llega al conocimiento del abc, aunque sea buen cristiano; y de armas promete manejar las que le den hasta donde pueda.

Hechos los acuerdos, don Quijote pedirá permiso al duque para hablar a solas con su escudero y poderle aconsejar sobre el gobierno de la ínsula. Apartados en su aposento, don Quijote  le hará ver a Sancho la suerte o fortuna que ha tenido para prosperar sin necesidad de recurrir al cohecho, ruegos, favores y otras prácticas que no siempre dan los frutos apetecidos y siempre –sin embargo- son censurables. Y no obstante, siendo Sancho un verdadero porro –en palabras de don Quijote-, con sólo acercarse al mundo de la caballería andante se ve gobernador.

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