Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo decimocuarto

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra
Segunda parte.- Capítulo decimocuarto
Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque

El Caballero del Bosque, citado también como el de la Selva, entabla conversación con don Quijote. En su conversación se alude al término “elección” en lugar de “destino” en un ejercicio de “libre pensamiento” ante el concepto religioso de “predestinación” encerrado en la acepción “destino”. El caso es que, a través del coloquio iniciado el del Bosque asegura que para ser merecedor del amor y los favores de su dueña Casilda de Vandalia debe recorrer “todas las provincias de España” y vencer a cuantos caballeros se encuentre, haciéndoles declarar que su señora es la más hermosa de las hermosas damas de todos los caballeros andantes. Confiesa que, después de haber vencido al famoso don Quijote de la Mancha, considera que ya tiene cumplido con creces su trabajo, pues el susodicho caballero resulta ser el más esforzado, valiente y vencedor caballero del mundo, habiendo conseguido con esta victoria –en consecuencia- sumar a sus victorias las del famoso caballero manchego.

A duras penas consigue don Quijote reprimir los deseos de replicar de manera pronta y airada al del Bosque. Así, una vez acabado su parlamento, tomará la palabra el Caballero de la Triste Figura para responder en tono cortés y cortés y moderado, pero firme, para asegurarle al del Bosque que aquel don Quijote que dice haber vencido no podía ser el auténtico don Quijote, sino –a lo más- alguien que se le pareciera, un impostor o cualquier aparición mágica del mismo, pues por los datos, señales y circunstancias descritas él era el auténtico y único don Quijote de la Mancha, desafiándole a combatir si así no lo admitiera y defender la suprema hermosura y virtudes de Dulcinea del Toboso por encima de las de su Casildea de Vandalia.

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De Almagro a las Lagunas de Ruidera y la Cueva de Montesinos

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Las lagunas de Ruidera y la cueva de Montesinos, desde Almagro

18, 19 y 20 de julio de 2014

Almagro, en el mes de julio, reúne todo lo imprescindible para atraer la visita de la ciudad: un festival internacional de teatro clásico de indudable importancia y calidad; un patrimonio cultural, artístico, histórico y arquitectónico, de primera magnitud; la animación y presencia de personalidades de la cultura, actores y actrices como –entre otros- con los que tuvimos ocasión de cruzarnos, María Adánez, de las series televisivas Aquí no hay quien viva o La que se avecina y protagonista de piezas de teatro como La Escuela de la Desobediencia en la que su valía como actriz resulta indiscutible; la famosa Rosa María Sardá que, ya entrada en años, se pasea de blanco impoluto por Almagro y nos regala actuaciones personalísimas como la de Flavia en El caballero de Olmedo, o la joven y atractiva actriz Cristina Castaño, conocida en la televisión a través de las series citadas, acompañada de otros actores y actrices participantes en las representaciones del festival.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo decimotercero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra
Segunda parte.- Capítulo decimotercero

Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pasó entre los dos escuderos

Apartados en el bosque, los caballeros por un lado y los escuderos por otro, todos se lanzan a conversar de sus respectivos temas, caballerescos los unos, escuderiles los otros.

Los escuderiles corren por derroteros de quejas sobre su condición y las aspiraciones que les mueven junto con las promesas de alcanzar un tipo de vida mejor que, para el escudero del Caballero del Bosque, se cifraba en obtener algún cargo eclesiástico y para Sancho Panza en conseguir el gobierno de una ínsula.

El del Bosque conduce su conversación con la intención de convencer a Sancho de que sería mejor abandonar la vida escuderil y volver a su casa. Entre tanto, cada cual habla de su familia y al hacerlo Sancho de su hija Sanchica no ahorra elogios; la ve “grande como una lanza y tan fresca como una mañana de abril”, pero el tono poético del retrato se vuelve más áspero cuando agrega que “tiene más fuerza que un ganapán (mozo de cuerda)”. No duda de las cualidades de la moza de “15 años, dos arriba o abajo” para ser condesa y si fuera el caso “ninfa del verde bosque”.

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Sobre el Prólogo a la Primera Parte del Quijote

El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

I PARTE.- PRÓLOGO

En su inicio, Cervantes nos deja de forma sucinta algunas notas sobre su aspecto y temperamento. Será mucho más extenso en su prólogo a las Novelas Ejemplares, pero eso no le quita interés a cuanto nos apunta sobre cómo se ve a él mismo y de qué manera imagina que su personaje, don Quijote, heredaría gran parte de esos rasgos. Se autodefine como  “seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación”.

Curiosamente nos topamos con la palabra “avellanado”, viejo o falto de lozanía, que tras el nombre de Alonso, que también será el del alter ego de don Quijote, aparecerá en el nombre del autor del Quijote apócrifo, la segunda parte firmada por un tal Alonso Fernández de Avellaneda. No me parece mera coincidencia.

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El Renacimiento. Humanismo y erasmismo en Cervantes y el Quijote

El Renacimiento. Humanismo y erasmismo en Cervantes y el Quijote

El desafortunado lance de Miguel de Cervantes con Antonio Sigura (1568), maestro de obras de la Corte, en el que éste acabó malherido y Cervantes condenado a la amputación de su mano derecha, hizo que el autor del Quijote saliera de España huyendo del castigo y viniera a parar a la Italia del Renacimiento. Una oportunidad para un Miguel de Cervantes joven, perseguido por la Justicia y temeroso de su pasado judío, que hará lo posible e imposible para eludir la sentencia y ocultar con heroísmo, títulos que nunca consiguió e influencias que le valieron poco, la amenaza de su historia familiar.

Las contrariedades no consiguieron hacer de Cervantes un resentido; antes bien, con una actitud irónica y hasta elocuentemente estoica, se alzará ante cada revés y nos mostrará una actitud positiva sin dejar a un lado la crítica. El humor cervantino es la base inteligente de su escritura. Y a todo ello contribuyeron decisivamente las ideas renacentistas y su paso por Roma, ciudad que, a buen seguro, deslumbraría con su historia y ambiente a nuestro escritor más universal.

No fue nuestro Cervantes hombre universitario. Son bien conocidas sus opiniones sobre muchos de los autores que presumían de haber pasado por la Universidad, aunque la Universidad no hubiera pasado por ellos sino en los aspectos más hueros y artificiosos de la cultura académica. Con una formación equivalente a lo que vendría a ser un Bachillerato Superior, Miguel de Cervantes completó su educación con lo que da la vida y el contacto con el Humanismo y las corrientes reformadoras que se extendían por la Europa de Felipe II.

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El TCA en el Guggenheim de Bilbao: Entremeses cervantinos

Entremeses de Miguel de Cervantes

TCA.- Teatro Clásico de Almagro
Gestión y dirección artística: Antonio León Fernández

Museo Guggenheim de Bilbao
19 de diciembre de 2016

Los conocidos entremeses, destinados a llenar agradablemente el hueco entre las grandes comidas, cumplían la misma función en las representaciones teatrales cuando el teatro llenaba toda la tarde, y aun el día, de la vida de la ciudad o villa donde hubiera corral de comedias.

Lope de Rueda ya los había cultivado y dado impulso con el nombre de “pasos”. Miguel de Cervantes se suma a este género considerado menor, pero muy aceptado por el público, porque estaban hechos para hacer reír y eran breves. Pero, además de su carácter de entretenimiento, los entremeses encierran en su interior una resuelta crítica de los aspectos más relevantes de la sociedad de la época que, con el pretexto de la broma, ponen ante el público don desenfado y desparpajo.

El grupo teatral que gestiona y dirige Antonio León Fernández desde Almagro, el TCA (Teatro Clásico de Almagro), nos ha traído a Bilbao y el museo Guggenheim dos de los ocho entremeses cervantinos en este final de año en el que el museo cumple sus primeros veinte años de andadura y en el que se cumplen los cuatrocientos de la muerte del genial autor del Quijote.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo decimosegundo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo decimosegundo

De la estraña aventura que le sucedió a don Quijote con el bravo Caballero de los Espejos

El Caballero de los Espejos, a lo largo de este capítulo será llamado Caballero del Bosque. Y sabido esto, nos encontramos a Cervantes opinando por boca de don Quijote sobre el teatro y los actores. Capítulo aparte es cómo encajaría lo escrito Lope de Vega, habida cuenta de su tan irreparable enemistad como mutua admiración y envidia y tratando del teatro, espina clavada para Cervantes y éxito clamoroso para Lope. Pero yendo al capítulo y lo que don Quijote defiende ante Sancho es que desde su punto de vista el teatro debería tener la función social de representar el mundo como es, a modo de espejo (y como don Quijote mismo se vería reflejado en su encuentro con el Caballero de los Espejos), de manera que las obras de teatro sirvan de reflexión y aprendizaje. El carácter pedagógico de la escena queda meridianamente claro; comediantes y comedias, agrega don Quijote, “son instrumentos de hacer gran bien a la república”.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo decimoprimero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra
Segunda parte.- Capítulo undécimo

De la estraña aventura que le sucedió al valeroso don Quijote con el carro o carreta de “Las Cortes de la Muerte”

 Tan contrariado iba don Quijote pensando en la desgracia del encantamiento de Dulcinea, que soltó las riendas de Rocinante, el cual, viéndose suelto y sin dirección, se dedicaba a pastar aquí y allá las hierbas que  le apetecían, deteniéndose a cada paso.

Sancho Panza, que ve tan decaído a su señor, intenta darle ánimos para que recobre su interés por las aventuras, y con muchas y muy diversas y divertidas razones trataba de traerlo de nuevo a su mundo caballeresco.

En esas andaban, cuando de lejos apareció una carreta de comediantes que venían vestidos con toda clase de disfraces después de representar su comedia en el pueblo dejado atrás y que iban a representarla de nuevo en el que de allí a lo lejos podía verse.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo décimo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo décimo
Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos

 De la trascendencia de este capítulo ya nos avisa su autor, con temor y frases proverbiales. Pero los temores porque las locuras extremadas de don Quijote pudieran parecer mentira en esta verdadera historia, no son –con ser importantes- tanto como el enfrentamiento que hace Sancho entre “realidad e ilusión” al hablar de Dulcinea y dejarla “encantada”, lo que marcará una decisiva evolución de la novela y una nueva visión del personaje Dulcinea.

Marca también este capítulo un punto de inflexión en la percepción de la realidad del caballero manchego. El mundo imaginario de la caballería andante y justiciera ya no se le aparece en el mundo real, sus cosas y sus gentes; serán los demás, cuantos lo rodean, quienes quieran hacerle ver ese mundo y lo recreen para él con la intención de engañarlo y burlarse.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo noveno

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo noveno

Donde se cuenta lo que en él se verá

 Don Quijote y Sancho entran en el Toboso de noche acompañados por  los malos agüeros de gritos de animales. Es ésta la segunda vez que se refiere Cervantes a esta clase de supersticiones populares, después de la señalada en el primer capítulo de esta segunda parte del Quijote.

Don Quijote empieza a ver las cosas como realmente son y no como las imagina o desea. El bulto grande que hacía una sombra alargada y que toma por el castillo de Dulcinea, se le presenta como lo que es, la torre de la iglesia del pueblo, diciendo: “con la iglesia hemos dado, Sancho”, frase que se ha hecho muy popular cambiando el participio “dado” por el de “topado” en una interpretación abusiva del texto para conferirle un claro sentido anticlerical que no puede justificarse en el sentido general del capítulo. Resulta curioso el uso del leonesismo “luego” con el significado de “enseguida o pronto”. Aunque no es el único detalle.

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