Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo trigésimo octavo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo trigésimo octavo

Donde se cuenta la que dio de su mala andanza la dueña Dolorida

Prosigue la historia iniciada en el capítulo 36 dando entrada a una corte de doce dueñas enlutadas que hacen pasillo a la Dolorida a la cual reciben y dan los parabienes los duques y don Quijote. La dueña Dolorida abre su discurso con un sospechoso vozarrón de hombre e incluso comete el desliz de declararse “criado” y no “criada” al servicio de los duques y su hospitalidad, corrigiéndolo inmediatamente y justificando su error con el nerviosismo y la tribulación de sus penas. Su discurso está exageradamente lleno de superlativos burlescos que Sancho, en su respuesta, empleará también con el mismo estilo y tono para declarar que allí se encontraban él y su amo don Quijote, tal y como demandaba saber la dueña Dolorida.

Don Quijote tomará la palabra y proseguirá con sus ofrecimientos caballerescos. La dueña Dolorida se echará a los pies de don Quijote de manera muy teatral y de igual modo tomará las manos de Sancho Panza rogando sus favores. Y todo ello lo presenciaban y reían con ganas los duques y acompañantes en la broma.

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La casa de los celos y selvas de Ardenia

La casa de los celos y selvas de Ardenia
Miguel de Cervantes Saavedra

Teatro Clásico completo.- Editorial Penguin Clásicos.-Barcelona, 2016

Como lector de teatro debo confesar la dificultad que encontré para seguir y entender esta obra de Cervantes; no sólo por tener que leer en verso, sino por la complejidad de las escenas, la disparidad de situaciones y la multiplicidad de personajes. Me pareció, finalmente, una comedia sin final. Y me gustaría saber cómo demonios podría montarse una representación de esta pieza teatral. Desde luego, no puedo imaginarlo sin un trabajo previo de adaptación extenso.

Dada mi casi imposibilidad de emitir un juicio adecuado sobre este texto, seguiré la crítica y el análisis del profesor Florencio Sevilla Arroyo de su edición en Penguin Clásicos (Barcelona, 2016) “Miguel de Cervantes – Teatro completo”. En el apartado correspondiente a “La casa de los celos”, Florencio Sevilla afirma, y confirma mi impresión de mero lector, que “Cervantes nos sorprende con una llamativa comedia, tan desconcertante como problemática desde todos los puntos de vista” en la que se abandona “el trasfondo de la verdad histórica enriquecida con lo poético para instalarse por completo en territorios desatadamente fantásticos, donde sólo impera lo maravilloso y sólo gobierna lo mágico”.

El tema en torno al cual se organiza la comedia será el de “los celos”, “encuadrándolo, además, en un entorno caballeresco, pastoril y alegórico” y dando entrada “a una caterva inusitada de personajes: paladines legendarios y heroínas míticas, encantadores emblemáticos, pastores cómicos, figuras alegóricas, divinidades mitológicas…e incluso alguna criatura celestial”. La acción se multiplica y diversifica de manera heterogénea y de manera trepidante en “retos o desafíos caballerescos, encontronazos y huidas repentinas, encantamientos y vaticinios, visiones mágicas, burlas irrisorias, apariciones y desapariciones, etc.

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La Cueva de Salamanca

La Cueva de Salamanca.- Entremés
Miguel de Cervantes Saavedra

Colección Clásicos Carroggio.- Novelas ejemplares.- Entremeses (Carroggio,S.A. de Ediciones-Barcelona, 1977)

El que nos encontremos ante un entremés o comedia breve no quiere decir que la obra carezca de importancia y deba calificarse de secundaria; antes bien, en opinión de expertos cervantistas como José Manuel Udina, podemos asegurar que “es una aportación al teatro auténtica y valiosa” por lo que “ha merecido ser por su perfección tan imitada que el propio Calderón de la Barca no dudó en ser uno de los primeros en hacerlo”.

Aun así, Cervantes se curaba de espantos en el prólogo a las Novelas Ejemplares diciendo: “…que Dios te guarde, y a mí me dé paciencia para llevar bien el mal que han de decir de mí más de cuatro sutiles almidonados”, en evidente alusión a los académicos universitarios.

El entremés “La Cueva de Salamanca” nos recuerda al Decamerón de Boccaccio por su carácter festivo y libertino. Aparecerá citado en él un personaje histórico como el bandolero Roque Guinardo o Guinart, como lo hace también en el Quijote (II, cap. 60). Los métodos de Guinart para acallar a los campesinos y conseguir su apoyo eran expeditivos y brutales, quemando sus haciendas y matando sus animales o llevando a cabo acciones más graves si le hacían frente. Roque Guinart era, también, de origen campesino y un exponente del problema catalán de la época y la decisión del gobierno español de terminar con la situación. Cervantes pone a su don Quijote en manos de Roque Guinart, acepta su superioridad y no presenta combate, haciendo del bandolero una descripción bastante idealizada y criticando –de paso- las ejecuciones de sus colegas. Y, entre otras, aparecerá la cuestión de los poetas y su condición cuando el personaje de Cristina exclama: “Basta; ¿Qué también los diablos son poetas?”. A lo que replicará el barbero: “Y aun todos los poetas son diablos”.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo trigésimo séptimo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo trigésimo séptimo

Donde se prosigue la famosa aventura de la dueña Dolorida

 La aventura iniciada en el capítulo anterior sigue en éste en el que Sancho Panza no se ahorra comentarios sobre las dueñas, sus costumbres y formas de vestir, haciendo alusiones –incluso- a la lujuria mencionando que “faldas y colas, colas y faldas, todo es uno” donde a nadie se le escapa el sentido tendencioso de la expresión, que va más allá de la clase de vestidos usados por las dueñas.

Entre las distintas acusaciones sarcásticas cruzadas entre la dueña de la duquesa y el escudero, ésta le coloca la siguiente: “los ratos que no rezan (los escuderos), que son muchos, los gastan en murmurar de nosotras (las dueñas), desenterrándonos los huesos y enterrándonos la fama”.

Sobre el alcance de la frase mencionada en el párrafo anterior, vale la pena hacer notar cómo Miguel de Cervantes, buen conocedor del talante de la Inquisición, nos revela y critica la costumbre del Santo Oficio de quemar muñecos que representaban a los judíos huidos o desaparecidos condenados por el Tribunal, de los que colgaba un cartel con sus nombres. Cuando la condena alcanzaba a algún judío muerto, sus restos eran desenterrados y quemados en público, como escarnio y señal de que enterraban su honor y su honra. La frase de la dueña alude a este hecho.

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Las dos doncellas

Las dos doncellas-Miguel de CervantesLas dos doncellas
Novelas ejemplares

Miguel de Cervantes Saavedra

Los enredos, accidentes y casualidades se suceden en esta novela ejemplar con una historia de amor y celos, pero –sobre todo- de honor. Y todo se resuelve, finalmente, en matrimonio y duelo de caballeros.

El argumento de “Las dos doncellas” desarrolla las andanzas, incidentes y vicisitudes de dos muy jóvenes y hermosas damas a las que prometió matrimonio un mismo joven, apasionado y apuesto caballero; la una, enamorada y con la promesa escrita y firmada de ser desposada; la otra, además de enamorada, tomada por esposa en el lecho y con el compromiso de hacerlo ante el altar.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo trigésimo sexto

Don Quijote de la Mancha, II.-capítulo 36El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo trigésimo sexto

Donde se cuenta la estraña (sic) y jamás imaginada aventura de la dueña Dolorida, alias de la condesa Trifaldi, con una carta que Sancho Panza escribió a su mujer Teresa Panza

 La duquesa se interesará  por el cumplimiento del compromiso de Sancho Panza de azotarse para llevar a cabo el desencantamiento de Dulcinea, y Sancho le replica que ya se había dado hasta cinco azotes. Al preguntar la duquesa cómo fueron, Sancho le dirá que con la mano, lo que a la duquesa le parecen flojos y tibios para el fin que se proponen, quedando en que los que les sigan lo sean con otras disciplinas más severas.

Sancho Panza le muestra a la duquesa una carta que había mandado escribir para su La carta de Sancho Panza a su mujer Teresa Panzamujer, Teresa Panza. En la carta destacan aspectos como la opinión que sobre él mismo y don Quijote se tiene por aquellas tierras: “don Quijote, mi amo, es un loco cuerdo y un mentecato gracioso, y yo no le voy en zaga”, también se muestra interesado en el cargo de gobernador para hacerse rico, aunque prevenido y temeroso del apego que dicen que se coge al poder, y le dará noticia de los tres mil trescientos azotes, menos cinco, que ha de darse para liberar a Dulcinea de su condición de encantada y que –dice- fue requisito para poder ser gobernador. Se cita, de pasada, el uso del “concejo abierto”, régimen de organización de los pueblos que nace en los orígenes del Reino de León como costumbre de los visigodos y que luego se extendió por prácticamente toda España. Hoy día se encuentra regulado su uso y todavía varios cientos de localidades se rigen por este sistema asambleario.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo trigésimo quinto

Dulcinea y MerlínEl ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo trigésimo quinto

Donde se prosigue la noticia que tuvo don Quijote del desencanto de Dulcinea, con otros admirables sucesos

Dulcinea, que nunca aparecerá en la novela siendo ella misma como personaje, sí lo hará representada a través de la imagen de una labradora o de la figura encantada en la Cueva de Montesinos; en este capítulo se nos presentará excepcionalmente hermosa y a salvo, provisionalmente, de encantamientos, para recriminar con dureza a Sancho su negativa a darse los tres mil trescientos azotes que el mago Merlín le impone para ser definitivamente desencantada.

En la misma carroza de Dulcinea, acompañada por disciplinantes portando hachones de luz, venía también el mago Merlín, portador de la noticia con las condiciones para que la dama de don Quijote recuperara su condición.

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La señora Cornelia

La señora Cornelia.-Miguel de Cervantes SaavedraLa señora Cornelia – Novelas ejemplares
Miguel de Cervantes Saavedra

Dos jóvenes caballeros, amigos y estudiantes en Salamanca, deciden abandonar sus estudios e ir a Flandes para ver mundo y enrolarse en el ejército. Sus padres, advertidos de sus pretensiones, les piden que vuelvan a España con tantas y tan buenas razones que así lo harán, no sin antes proponerse conocer, al menos, todas las ciudades más importantes de Italia. Vistas todas, descubren en Bolonia su universidad y quieren continuar allí sus estudios, a lo que sus padres acceden de buen grado.

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El final de Sancho Panza y otras suertes.- Andrés Trapiello

El final de Sancho Panza y otras suertes
Andrés Trapiello

Ediciones Destino.-Colección Áncora y Delfín.-Volumen 1309
ISBN 978-84-233-4867-1.- 2014

El final de Sancho Panza y otras suertes.- Andrés TrapielloEsta novela representa ser la continuidad de Al morir don Quijote, una segunda parte muy al modo de lo que fue la segunda parte del Quijote de Cervantes, novela que Andrés Trapiello –experto conocedor de la obra cervantina- nos da a conocer a través del desarrollo argumental de la suya, produciendo la impresión o el espejismo de no haber salido ni una página de la creación de Cervantes. Tan bien hecha está.

El vocabulario es rico y escogido, propio de la época en que se ambienta la novela, dándole color sin que deje de ser una prosa radicalmente actual. La descripción de los vestidos, trajes y telas, está llevada a cabo con una minuciosidad y precisión exquisitas. Es sabido que Miguel de Cervantes entendía de tejidos y es notoria su maestría para describirlos y describir los trajes de la época en su novela, lo que Andrés Trapiello –consecuente con su planteamiento- trasladará a su trabajo.

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Al morir don Quijote.- Andrés Trapiello

No quisiera dejar pasar la ocasión de recomendar una lectura  para la cual no hace falta haber leído previamente el Quijote y que viene servida de la mano de Andrés Trapiello con el título Al morir don Quijote (Ediciones Destino, Barcelona.-2004).

El escritor leonés (Manzaneda de Torío, León.-1953), apasionado de la obra cervantina en general y del Quijote en particular, recrea en esta novela la vida de los personajes que dan vida al Quijote una vez que éste ha muerto. No es difícil hallar referencias a la obra cumbre cervantina en otras publicaciones de este autor, como se puede leer en su premio Nadal 2003, Los amigos del crimen perfecto (pag.48) (Destino, Barcelona.-2003): Las novelas policiacas clásicas, como yo las entiendo, son cosa de hombres, como las de caballería. ¿Quién es Dulcinea? Nada, nadie, una sombra, el deseo de don Quijote. Por eso el Quijote no les gusta a las mujeres. Allí no sale una mujer romántica, que suspira. El que suspira es el hombre, y eso a las mujeres no les gusta ni en la vida ni en las novelas. O como agrega más adelante (pág. 287): a don Quijote, para vivir, le bastaba con lo ficticio. Lo necesario acabó con su locura, pero también con su vida.

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