Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo quincuagésimo segundo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo quincuagésimo segundo

Donde se cuenta la aventura de la segunda dueña Dolorida, o Angustiada, llamada por otro nombre doña Rodríguez

Cuando don Quijote se disponía a comunicar a los duques su decisión de abandonar el castillo por parecerle ociosa su vida y en desacuerdo con los fines de la caballería andante, hizo su aparición la dueña doña Rodríguez, la Dolorida o Angustiada, acompañada de su hija, ambas vestidas de luto riguroso y totalmente cubiertas de pies a cabeza, con lo que –al principio-nadie sabía quiénes eran. Rompe la dueña en lloros y lamentos y cuando puede hablar se descubre para solicitar de nuevo a don Quijote su intervención para hacer cumplir la palabra de matrimonio dada a su hija por un joven campesino rico, después de haber obtenido de ella sus favores.

La perplejidad de los presentes y los duques fue enorme al reconocer a la sirviente de la duquesa, y grande su sorpresa y malestar al ver cómo en su propia casa pedía justicia a don Quijote argumentando que el duque, su señor,  hacía oídos sordos a su demanda. Sorpresa mayúscula, también, al comprobar la simplicidad de la dueña que tomaba por cierta la condición de caballero andante de don Quijote. Sigue leyendo

El celoso extremeño

El celoso extremeño.- Novelas Ejemplares
Miguel de Cervantes Saavedra

Clásicos Carroggio.- (Barcelona, 1977)

Las conocidas como Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes tratan, fundamentalmente, el tema del amor, y a partir del tema del amor se extiende en opiniones y críticas sociales más o menos veladas o muy a las claras. La de “El celoso extremeño” no va a ser diferente en cuanto al tema del amor, pero sí contiene algunas características que la hacen diferente en cuanto a su tratamiento. Para empezar, digamos que esta novela le fue censurada por no considerarla las autoridades apta para ser tenida por “ejemplar”. Luego, digamos que el amor –habitualmente entre personas jóvenes con algún impedimento social para vivirlo libremente- se tratará en el contexto del matrimonio y su estrepitoso fracaso cuando éste se funda en la relación de una persona extremadamente joven y otra extremadamente vieja. Si en el caso del amor y matrimonio entre jóvenes el final feliz se desprende del enamoramiento que todo lo puede y supera, en el del desequilibrado matrimonio de un viejo y una jovencita sólo puede concluir con un final amargo. Y éste es el caso de “El celoso extremeño”.

¿Cuánto hay de experiencia personal y, por tanto, autobiográfico en esta pieza literaria? Las similitudes entre el personaje de la novela y el personaje Cervantes no dejan de sorprendernos. Salido de su casa, viajero por Italia en busca de fortuna, la vuelta a España y su intento de pasar a las Indias desde Sevilla como remedio y salida “a la que otros muchos perdidos en aquella ciudad se acogen”. El personaje de la novela llegará a las Indias y volver viejo y rico, cosa que Cervantes no consiguió. También es cierto que Cervantes conoció y vivió el exaltado amor juvenil del que dejaría –probablemente- un hijo y su madre en Italia, y que otra hija le nacería de su relación con Ana de Villafranca y de Rojas, la joven y atractiva mujer de un vinatero madrileño, que luego se fue a Esquivias y que allí se casó con una moza 18 años más joven que él, Catalina de Salazar, cuando rondaba los 37 de edad. Y que su matrimonio no resultó ser, precisamente, un éxito. Sigue leyendo

Los rastros judíos en el Quijote

CONFERENCIA:

MIGUEL DE CERVANTES: RASTROS JUDÍOS EN EL QUIJOTE
Julio González Alonso

UNIVERSIDAD DE DEUSTO.- SALA GÁRATE, 28 de febrero de 2020

GUIÓN.-
1.- Acerca del tema y su interés
2.- De la intencionalidad de la obra
3.- Las diferentes lecturas del Quijote
4.- Mis lecturas y pequeños descubrimientos
5.- Precedentes literarios e influencias en el Quijote
6.- Retomando los rastros judíos
7.- El caso particular de la aventura de los molinos de viento
8.- Lo que podemos o queremos ver en la aventura del vizcaíno
9.- Lo visto –grosso modo- en otras circunstancias del Quijote
10.- Para concluir

1.- DEL TEMA

Para que una obra suscite interés es necesario que concurran en ella suficientes elementos, internos y externos, que la conviertan en materia de conversación, discusión, acuerdos y desacuerdos; seguramente su contenido apuntará a alguna cuestión vital de la sociedad o del ser humano y sus contradicciones, o abra un interrogante que todos queremos o creemos saber responder, aunque sea a medias. Otro asunto será el de su futuro o posteridad, si es que la obra lo consigue.

El Quijote, de entrada, se nos presenta como un libro de libros; es decir, un gran libro que incluye otros en forma de novelas, cuentos y poemas sin que se pierda o abandone la historia principal. Esta historia principal, la de un hidalgo metido a caballero andante acompañado de un labrador metido a escudero y a lomos de su rucio, se desarrollará en medio de otras historias de estilos tan diferentes como las novelas pastoriles o de cautivos, sin perder el hilo del argumento y montando una trama compleja que creará la tensión narrativa.

La articulación de los capítulos se presenta de forma encadenada. El final de cada capítulo o la mayoría de ellos concluye en el comienzo del siguiente. Este modo de narrar lo encontramos en obras como el Decamerón de Boccaccio (s. XIV) en el Renacimiento, o en “Las mil y una noches” (s. IX), recopilación medieval de historias orientales en lengua persa o farsí. La función de este recurso es ayudar a mantener la tensión y facilitar al lector el seguimiento del argumento. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo quincuagésimo primero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo quincuagésimo primero

Del progreso del gobierno de Sancho Panza, con otros sucesos tales como buenos

A la mañana siguiente de la ronda, Sancho se dispone a desayunar y vuelve a comprobar lo ligero de la comida. Protesta con el hambre en el estómago y el doctor Tirteafuera vuelve a justificar el ayuno como conveniente al cargo de gobernador siendo sabido por todos que el hambre aviva el ingenio, y que éste es muy necesario a los gobernadores para resolver los problemas. No le pareció bien a Sancho el razonamiento, pero antes de que pudiera añadir nada le presentan el primer caso de la mañana para resolver, una especie de acertijo sin solución en el que si la persona mentía no podía cruzar un puente y debía morir ahorcado allí mismo, y si decía la verdad pasaba el puente sin problemas y podía vivir. Pero el caso es que el sujeto de la historia jura decir la verdad cuando afirma que iba a ser muerto en la horca que tenían preparada para los mentirosos. El dilema era claro; si lo dejaban pasar y vivía es que había dicho la verdad, pero si era verdad debía morir para que no fuera mentira. No podía, en definitiva, ni morir ni vivir sin que dejara de cumplirse la ley. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo quincuagésimo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo quincuagésimo

Donde se declara quien fueron los encantadores y verdugos que azotaron a la dueña y pellizcaron y arañaron a don Quijote, con el suceso que tuvo el paje que las cartas a Teresa Sancha, mujer de Sancho Panza

Retoma el relato “desta verdadera historia” Cide Hamete para hacer notar cómo otra de las dueñas de la duquesa siguió a doña Rodríguez cuando se encaminaba al dormitorio de don Quijote. Para confirmar la fama de chismosas de las dueñas hace que la visita a la alcoba de don Quijote sea puesta enseguida en conocimiento de la duquesa y de ésta en el del duque al cual pedirá licencia para, acompañada de la joven Altisidora, ir a averiguar lo que se cocía con la visita de doña Rodríguez al aposento de don Quijote.

De este modo supieron de las críticas y mala opinión de doña Rodríguez sobre Altisidora y la misma duquesa, poniendo en tela de juicio la moral y belleza de una y otra y descubriendo algunos secretos vergonzosos de ambas. Airadas, entrarán de repente en el aposento vapuleando a la dueña doña Rodríguez y asaeteando a pellizcos a don Quijote amparándose en las sombras que se produjeron al apagarse la vela que sostenía doña Rodríguez al caérsele al suelo. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo cuadragésimo noveno

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo cuadragésimo noveno

De lo que le sucedió a Sancho Panza rondando su ínsula

Le acaban de leer a Sancho la carta que le había enviado el duque con las advertencias sobre un posible ataque enemigo a su ínsula y ante la entrada en la sala del doctor Pedro Recio, Sancho se explaya criticando a los negociantes que acuden con sus quejas y peticiones al gobernador y a los jueces a cualquier hora del día, sin tener en cuenta las necesidades de los demás. Por eso, dice comprender a los gobernadores que se ven acosados de esa manera y recomienda a los negociantes que esperen el momento oportuno para sus negocios ya que serán atendidos de mejor gana y mejores resultados. Aprovecha la ocasión para lanzar sus puyas al médico que lo tiene en ayunas y tan hambriento que se ve a punto de morir, destino –el de la muerte- que él desea para todos los malos médicos que así se comportan con sus pacientes.

Se admiran los presentes de la elocuencia de Sancho y el médico promete darle de de cenar aquella misma noche, con lo que Sancho se queda más tranquilo y esperando con ansiedad la noche. Llegada la hora, el bueno de Sancho de despacha una cena a base de carne de regular calidad, pero que le supo como el manjar más exquisito. Y, ya cenado, le dice al médico que no hace falta que le sirvan platos suculentos, que se conforma con lo que siempre ha comido y a lo que su estómago está acostumbrado: cabra, vaca, tocino, cecina, nabos, cebollas y la popular olla podrida. Se preocupa también de que le den de comer a su rucio y, terminada la cena y la disertación, comunica su decisión de cumplir con su deber yendo a hacer la ronda de la noche por su ínsula, con la intención de “limpiarla de todo género de inmundicia y de gente vagamunda, holgazanes y mal entretenida”, agregando que “la gente baldía y perezosa es en la república lo mesmo que los zánganos en las colmenas, que se comen la miel que las trabajadoras abejas hacen”. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo cuadragésimo octavo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda  parte.- Capítulo cuadragésimo octavo

De lo que le sucedió a don Quijote con doña Rodríguez, la dueña de la duquesa, con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna

Tenemos a don Quijote en cama recuperándose  de las heridas que le hizo el gato en el rostro, cuando se oyen ruidos en la puerta y siente que ésta se abre. Temiendo don Quijote que se tratara de la tenaz Altisidora que lo perseguía con la intención de quebrantar su fidelidad y amor por Dulcinea, comienza a declarar en voz alta su inquebrantable fe en la dama de sus sueños.

Se abre la puerta del aposento y don Quijote, prevenido, se arropa con la colcha poniéndose en pie sobre la cama. La apariencia del hidalgo manchego resulta grotesca y hasta espantable, pero no lo era menos la llamativa y sorprendente figura que ante sus ojos hace aparición con una vela en la mano como si fuera la encarnación de un fantasma.

La presencia que causaba espanto a don Quijote no era otra que la de la dueña de la duquesa. Asombrados, dueña y caballero, no salían de su sorpresa y temor, tanto, que a la dueña se le cayó la vela de las manos e intentando salir deprisa de la alcoba se enredó con las faldas y cayó al suelo mientras que don Quijote ahuyentaba su miedo haciendo conjuros contra el fantasma que creía haber visto. Sigue leyendo

La Gitanilla

La Gitanilla – Novelas ejemplares

Miguel de Cervantes Saavedra

Sin pelos en la lengua, Cervantes planta en las primeras líneas de La Gitanilla lo que se decía y pensaba de los gitanos, que ni era poco ni era bueno. No me atrevería a afirmar que el mismo Cervantes participara en todo o en parte de dichas opiniones, pero él las pone negro sobre blanco a la hora de abrir la novela que, siendo ejemplar en muchos aspectos y por definición, nos adentra en un mundo difícil y sórdido en el que regían las leyes particulares, el estilo de vida y los juicios propios, ajenos al común de la sociedad, para descubrir entre sus líneas también lo humano que se atesora entre quienes viven, resisten y sufren dichos mundos y, entre todo ello, lo inefable del amor. Porque La Gitanilla es, en definitiva, una novela de amor juvenil, de enamoramientos y pasiones desbordantes; pero también, aunque parezca difícil de conjugar, de íntegra honestidad y dignidad.

No se ahorra Miguel de Cervantes un merecido final feliz para esta historia de enredos en la que dos jóvenes siguen sus inclinaciones y nos los presenta abrazados a lo que da sentido y plenitud a sus vidas, que no es otra cosa que el amor en su mutua correspondencia. Sigue leyendo

La ilustre fregona

La ilustre fregona.- Novelas ejemplares.
Miguel de Cervantes Saavedra

Colección Clásicos Carroggio.- Novelas ejemplares.- Entremeses (Carroggio,S.A. de Ediciones-Barcelona, 1977)

Dejemos a salvo la particular facilidad de Miguel de Cervantes para escribir y hacerlo, además, con un estilo directo y desde la ironía. No iba a resultar distinto con “La ilustre fregona”. Reparemos, entonces, en otros aspectos.

En primer lugar, el argumento. Nos encontramos ante una novela de enredo y amor en el que la nobleza y el mundo de la picaresca andan a la par. Terminada la lectura, uno puede preguntarse en dónde hay más pícaros y se dan los mayores engaños, si entre los bajos fondos de las ciudades o en los salones de los palacios. Y no porque Cervantes lo diga de manera explícita, sino por la peculiar manera de manejar los tres ámbitos en que se desenvuelve la novela, el de la nobleza, el del amor y el de la picaresca.

La ilustre fregona” se asienta sobre una estructura múltiple en la que las historias se superponen y forman un rompecabezas por el que su autor nos arrastrará para completarlo felizmente en su desenlace, casando todas y cada una de las piezas. También participa de otra característica, que es la de asumir un propósito ejemplar. Sigue leyendo

Miguel de Cervantes.- Las vidas de Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes
Las vidas de Miguel de Cervantes

Andrés Trapiello

Edita ABC, S.L. 1993.- Ediciones Folio, S. A. para la edición de 2004

El libro de Andrés Trapiello acaba con la traca de un monumental cabreo lleno de descalificaciones a Francisco Rico a cuenta de cómo éste imaginó y publicó cuál había sido la manera en que se había impreso la primera edición del Quijote, la Princeps, en la imprenta de Cuesta, en Madrid El cabreo parece obedecer, al menos, a tres razones: la primera, que no es un asunto capital para la obra; la segunda, que F. Rico le consultó a Andrés Trapiello para darle una respuesta más que para pedir opinión, y la tercera es que Andrés Trapiello  cree poder demostrar que no fue como se publica y apunta a otras posibilidades. En fin, que el uno y el otro acabaron en los periódicos cruzándose sendos artículos muy al estilo de los del Siglo de Oro entre los distintos autores, Quevedo, Lope, Góngora y el mismo Cervantes.

Discusiones bizantinas aparte, lo sustancial se encuentra en el libro que nos da a conocer y gustar Andrés Trapiello, paseándose por las vidas de Miguel de Cervantes y sus avatares de manera harto amena, creo que bien documentada, inteligente y llena de verdadera vocación poética. Tiene, ciertamente, pasajes de indiscutible belleza. Y eso es difícil conseguirlo hablando de cualquier vida y, menos aún,  de la de Cervantes. Sigue leyendo