Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo sexto

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo sexto

De lo que le pasó a don Quijote con su sobrina y su ama, y es uno de los importantes capítulos de esta historia

Que Miguel de Cervantes haya subrayado la importancia de este capítulo no deja de tener su razón de ser. Don Quijote no se justifica a sí mismo y defiende, una vez más, la existencia y necesidad de la caballería andante, para poner sobre la mesa, además, el origen de los linajes. El tema revela  las  aspiraciones del propio Cervantes de conseguir algún título que le pusiese a salvo de sospechas sobre su limpieza de sangre. Todo esto, naturalmente, al socaire de su personaje, con el que se identifica tanto y tantas veces.

El ama y la sobrina se barruntaban las intenciones de don Quijote y querían evitar a toda costa que partiera por tercera vez a recorrer los caminos en busca de aventuras que para ellas eran “desdichas”. El ama le amenaza con quejarse al mismo Dios y al rey, a lo que replicará don Quijote que no sabía cuál habría de ser la respuesta de Dios, pero que molestar al rey por una cosa tan pequeña como la suya teniendo que resolver cada día tantas y tan grandes, le parecía estar de más.

La sobrina, más firme y explícita, le dice: “Advierta vuestra merced que todo eso que dice de los caballeros andantes es fábula y mentira, y sus historias, ya que no las quemasen, merecían que a cada una se le echase un sambenito o alguna señal en que fuese conocida por infame y por gastadora de las buenas costumbres”.

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Las Cervantas.- Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, 2016

Las Cervantas
Texto: Inma Chacón y José Ramón Fernández
Dirección: Fernando Soto
Basado en una idea original de Gracia Olayo a partir de sucesos de la vida de Miguel de Cervantes
Reparto: Gracia Olayo, Sole Olayo, Clara Berzosa, Irene Ruíz y Yaël Belicha

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, en su Corral de Comedias, acoge en la fecha del 15 de julio de 2016 el estreno de “Las Cervantas”. Dicho así, y en el año de la conmemoración del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, podría parecer algo irrelevante, un episodio más en los homenajes de celebración. Pero no. En el campo del arte dramático –en el cual se sintió tan frustrado Cervantes- esta obra viene para quedarse y ocupar un lugar en la historia del teatro. ¿Por qué? Pues porque, sencillamente, es capaz de aportar algo más que lo anecdótico de unos sucesos en la dramatización de unos episodios circunstanciales a la vida que rodeó al autor del Quijote.

El director de la puesta en escena nos desvela las causas, o parte de ellas, que han hecho posible esta creación con los valores que encierra. Nos habla de abordar un teatro que no se conforme únicamente con hacer preguntas para conseguir enfrentarnos a un teatro capaz de encontrar respuestas acerca del comportamiento del ser humano (sic). Sigue con la consideración de convertir así el teatro en “un lugar de reflexión, de cuestionamiento, de duda” en la pretensión de “intentar entender la realidad”.

Deberemos considerar cómo la realidad que abarca al ser humano en la cual se desenvuelven sus comportamientos, no es otra que la sociedad y el mundo que le ha tocado vivir y del que resultará ser protagonista. Desde este punto de vista, en la honesta búsqueda de “respuestas” también hay una clara intención implícita de “transformar” la realidad. Eso significa “compromiso” y actitud revolucionaria. Significa, como es obvio, superar el conformismo y también el miedo a la represión –violenta o sutil, según qué sociedades-, pero también la voluntad de superar el miedo a descubrir lo que el subconsciente colectivo esconde. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo quinto

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo quinto

De la graciosa y discreta plática que pasó entre Sancho Panza y su mujer Teresa Panza, y otros sucesos dignos de felice recordación

Tal vez sea este capítulo en el que se apunta el inicio de la quijotización de Sancho; capítulo, a su vez, considerado apócrifo en las dos ocasiones en las que el traductor de esta historia se muestra sorprendido, tanto con los razonamientos de Sancho Panza como por su modo de hablar. Incluso, al modo de don Quijote, Sancho Panza corregirá a su mujer cuando, enfadada, le dice: “Yo no os entiendo, marido, haced lo que quisiéredes y no me quebréis más la cabeza con vuestras arengas y retóricas. Y si estáis revuelto a hacer lo que decís…

.- “Resuelto” has de decir, mujer –dijo Sancho- y no “revuelto”. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo cuarto

 

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo cuarto

Donde Sancho Panza satisface al bachiller Sansón Carrasco de sus dudas y preguntas, con otros sucesos dignos de contarse

Vuelve Sancho Panza a la casa de don Quijote, donde lo había dejado en la compañía del bachiller Sansón Carrasco. Sin más preámbulos empezará a dar las explicaciones pendientes, empezando por la misteriosa desaparición del burro que atribuyó al robo –según supo más tarde- del galeote Ginés de Pasamonte, aquel embustero y grandísimo maleador que quitamos mi señor y yo de la cadena. Las circunstancias del susodicho robo resultan peregrinas, pues pretende hacer creer que ocurrió mientras dormía sobre el jumento, sujetando las albardas con cuantro estacas. Todo, en fin, abunda en el disparate o en echar la culpa de los errores al historiador que lo cuenta o al impresor que hace el libro. De los dineros, los famosos cien ducados de la maleta encontrada en Sierra Morena, hace cuenta de haberlos gastado con su familia, y aún le parecen pocos cuando piensa en los estacazos recibidos en las diferentes aventuras sin ventura que le tocó sufrir. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo tercero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo tercero

Del ridículo razonamiento que pasó entre don Quijote, Sancho Panza y el bachiller Sansón Carrasco

Estaba inquieto y nervioso don Quijote. Le inquietaba el contenido de la historia que sobre sus aventuras andaba impresa en los libros y sentía el nerviosismo del actor o el escritor ante el público. Le preocupaba, sobre todo, que el autor fuera moro, ya que “de los moros no se podía esperar verdad alguna, porque todos son embelecadores, falsarios y quimeristas”. Cuando llega el bachiller Sansón Carrasco, lo primero que le pregunta es si es verdad que su historia estaba escrita e impresa y si fue “moro sabio el que la compuso”. El bachiller lo corrobora punto por punto y le da datos del número de libros que andan impresos, más de doce mil, y lugares donde se había publicado, Portugal, Barcelona, Valencia y en preparación en Amberes, acabando con una premonición: “no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca”. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo segundo

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra

Segunda parte.- Capítulo segundo

Que trata de la notable pendencia que Sancho Panza tuvo con la sobrina y ama de don Quijote, con otros sujetos graciosos

Da comienzo el capítulo con la fórmula tradicional de “Cuenta la historia…”, usada en las crónicas y los libros de caballerías y que ya hizo aparición en otras ocasiones en el Quijote (I, 24). El caso es que la historia dice que la sobrina y el ama le gritaban a Sancho y le recriminaban meter a don Quijote en locuras y sueños aventureros, y Sancho Panza se defendía también a grito pelado asegurando con juramentos que había sido don Quijote el que le convenció prometiéndole el gobierno de una ínsula. La respuesta del ama no se hizo esperar vociferando que lo que mejor podía hacer era gobernar su casa en lugar de pensar en ínsulas ni ínsulos, y así no paraban de darse gritos unos a otros sin dejarlo pasar a la casa.

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Don Quijote de la Mancha.- Segunda parte, capítulo primero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra
Segunda parte.- Capítulo primero

De lo que el cura y el barbero pasaron con don Quijote cerca de su enfermedad

De nuevo Cide Hamete Benengeli iniciará “la segunda parte desta historia y tercera salida de don Quijote”. Recordemos (I, cap.9) cómo el nombre de Miguel de Cervantes se encuentra en el de Cide Hamete Benengeli, a quien atribuye el encuentro de los papeles en los que estaba escrito el Quijote: Hamete significa Miguel; Benengeli, y no Berengeli (Berenjena), quiere decir “lugar de ciervos”, o sea, Cervantes, y Cide se traduce por Señor: el Señor Miguel de Cervantes. Estratagema que permite a Cervantes ser sólo transmisor de una historia escrita por otro, pero que –como vemos- son la misma persona. Sigue leyendo

Prólogo a la segunda parte del Quijote

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra

II PARTE

Prólogo

Comienza y termina este prólogo de la segunda parte con una alusión al Quijote de Avellaneda, anticipando las supuestas ganas del lector de encontrarse con la verdadera segunda parte del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha una vez sufrida la segunda parte apócrifa para la que no escatima adjetivos y reproches, entre los que se cuenta el que en ella se le tachara a Cervantes de viejo y manco, “como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo, que no pasara por mí, o si mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna, sino en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni espera ver los venideros”, en alusión a la batalla de Lepanto (1571).

Cuando se defiende de las acusaciones de ser envidioso e ignorante, se refiere con total precisión a Lope de Vega, dando los datos de tratarse de un sacerdote y familiar del Santo Oficio. El firmante de la segunda parte apócrifa del Quijote, Alonso Fernández de Avellaneda, insinúa que Cervantes había criticado a Lope de Vega por envidia cuando se burla de la exhibición de una erudición gratuita en su búsqueda de apoyo religioso para textos profanos. En este prólogo, además de darle la vuelta a la crítica de Avellaneda y quien se escondiera tras este nombre cuando afirma que las novelas de Cervantes “son más satíricas que ejemplares, pero que son buenas”, le lanza a Lope de Vega una buena puya declarando que “de tal, adoro el ingenio, admiro las obras y la ocupación continua y virtuosa”, cuando era de dominio público el estilo y clase de vida desordenada de Lope de Vega, aun siendo sacerdote. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Primera parte, capítulo quincuagésimo segundo

 

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra

Primera parte.- Capítulo quincuagésimo segundo

De la pendencia que don Quijote tuvo con el cabrero, con la rara aventura de los disciplinantes, a quien dio felice fin a costa de su sudor

Con este capítulo y aventura se da fin a la segunda salida de don Quijote. Tras la historia del cabrero que todos, incluido don Quijote, celebraron con gusto, se verán envueltos en una cómica pelea a la que se suma como puede Sancho Panza. La causa fue la observación que hizo el cabrero sobre la locura de don Quijote. Sigue leyendo

Don Quijote de la Mancha.- Primera parte, capítulo quincuagésimo primero

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha

Miguel de Cervantes Saavedra

Primera parte.- Capítulo quincuagésimo primero

Que trata de lo que contó el cabrero a todos los que llevaban al valiente don Quijote

Comienza el capítulo con un endecasílabo perfecto: Tres leguas de este valle está una aldea, puesto en boca del cabrero que da comienzo a la historia prometida. La ocasión es aprovechada por Cervantes para intercalar un breve relato pastoril. Así, el cabrero Eugenio cuyo nombre significa “el bien nacido”, es decir, hombre “limpio de sangre”, sin sombra de “mancha” o pasado judío, nos relatará cómo Leandra, enamorada de un apuesto soldado de nombre Vicente de la Roca, hijo de de un pobre labrador del lugar que hacía ostentación de sus vestidos coloridos, aventuras y lugares visitados por todo el orbe, escapará de la casa del padre con éste, entregándole sus joyas y otras riquezas robadas en la casa, con la promesa de viajar a Nápoles. El soldado llevó a la joven a un monte cercano, se llevó las joyas y riquezas y, sin violentarla, la dejó encerrada en una cueva donde fue hallada más tarde. El padre encerró a su hija en un monasterio y los pretendientes enamorados de la moza, el cabrero Eugenio y su competidor Anselmo, tristes y abatidos, decidieron hacerse pastores. El ejemplo fue seguido por otros mozos que también andaban enamorados de la bella Leandra para quejarse de ausencia y de los defectos atribuidos a la joven de antojadiza, deshonesta, ligera y desdeñosa, aunque muchos ni siquiera habían cruzado palabra con ella, y todos, también, recorrían aquellos montes adorándola y sufriendo de amores por su hermosura. Sigue leyendo